Un reciente análisis de la firma CIEES revela un deterioro sostenido en el clima emocional y político del país. Entre febrero y abril de 2026, aumentan la indignación y el miedo, mientras la confianza en el presidente Daniel Noboa cae a niveles mínimos.
Empeora el clima emocional en el país
El estudio muestra que la percepción ciudadana atraviesa un punto de inflexión. La indignación pasó del 37% al 40%, mientras que el miedo subió del 25% al 28%. En contraste, la confianza se redujo del 7% al 3%, reflejando un deterioro en la relación entre ciudadanía y Gobierno.
Estos datos evidencian un cambio en el ánimo colectivo, donde predominan emociones negativas frente a la incertidumbre económica y social.

Baja la aprobación y la confianza en Noboa
En términos de evaluación presidencial, la tendencia también es clara. La aprobación (“agrado”) muestra fluctuaciones, pero la confianza en la gestión se debilita, consolidando una percepción de inestabilidad.
El informe señala que el principal problema ya no es uno solo, sino la acumulación de factores: inseguridad, economía y percepción de corrupción o mala gestión.

Inseguridad sigue liderando, pero crece la preocupación económica
Aunque la inseguridad se mantiene como el principal problema del país, su peso relativo disminuye (del 70% al 58%). En paralelo, la economía gana terreno como preocupación central (del 16% al 26%), junto con la percepción de corrupción o mal gobierno (del 12% al 21%).
Este desplazamiento refleja un cambio estructural en la agenda ciudadana, donde los temas económicos comienzan a competir directamente con la seguridad.
El análisis de CIEES se produce en un momento de alta sensibilidad nacional. Ecuador enfrenta una combinación de crisis energética, presión sobre el costo de vida y tensiones políticas que impactan directamente en la percepción pública.
Los cambios en el clima emocional no son aislados. Responden a una acumulación de eventos que afectan la vida cotidiana de los ciudadanos, desde apagones hasta el encarecimiento de productos básicos.
En este contexto, la caída de la confianza y el aumento de emociones como la indignación y el miedo no solo reflejan una coyuntura, sino una tendencia que podría tener efectos directos en la estabilidad política y en la toma de decisiones del Gobierno.
Con información de la firma CIEES
