Una acción de Hábeas Corpus sólo es posible constitucionalmente cuando se presenta en persona al recurrente. Es de “cuerpo presente” para que el juzgador se aperciba de su estado y constate la veracidad de su querella. Sólo así puede resolver. Lo demás son simples dilatorias. Tanto es así que el juez, ante la desobediencia de quien tiene la obligación inexcusable de presentar “personalmente” al demandante, tiene la facultad de ordenar su inmediata libertad.
Pero no. La consigna macabra diseñada para retener en cautiverio a la presa mayor, al preciado trofeo secuestrado en esta absurda guerra violatoria de los más elementales derechos humanos, se cumplió al gusto y capricho de los odiadores que no están dispuestos a conceder a su “víctima” ningún derecho, por evidente e irrefutable que sea, para lo cual destacaron a sus peones provistos de montones de informes incongruentes disfrazados de “pruebas”, que por lo visto nunca leyeron.
Jorge Glas seguirá en la mazmorra, pese a que negaron su garantía de estar de “cuerpo presente” en la audiencia; más aún, él cumplió largamente el tiempo de sus injustas condenas. Sus cancerberos tenían el deber de ponerlo en libertad. Pero no. Se guardaron la sentencia física del caso Reconstrucción de Manabí por más de 6 meses para que su defensa no pueda impugnar y recurrir, mientras difundían la falsedad de que Glas debe cumplir 13 años adicionales de privación de la libertad.
Recién este 24 de diciembre le notificaron la sentencia, habilitando la facultad procesal del perseguido de presentar el recurso de impugnación para ante el superior, razón por la cual la aludida resolución no está en firme. En tales circunstancias el exvicepresidente Jorge Glas debe recuperar inmediatamente su libertad.
Pero no. Su viacrucis empeora mientras camina inexorablemente hacia la parca. Atrás quedó un montón de cartones repletos de legajos y papeles, abarrotando al máximo el espacio del juzgado que le negó su derecho constitucional al “cuerpo presente”, rubricando la suerte de un inocente.
Aquí no hay razones ni garantías, peor derechos. Sólo ensañamiento, ante un violento sector ahíto de venganza ciega, que no admite la razón: a Jorge Glas no le encontraron ni un solo centavo mal habido, pese a que los sabuesos siguieron las rutas nacionales e internacionales del dinero que esperaron encontrar. Pero siempre se toparon con la límpida honestidad y dignidad de un ilustre estadista que junto a RC construyó las obras extraordinarias y fundamentales para el Ecuador de todos. No en vano el mundo nos calificó como el “jaguar americano” en la Década Ganada.
Se extingue la vida de un patriota, ante la indiferencia oficial y la vocinglería de los podridos y fermentados por el odio visceral. En esta hora aciaga, dominada por el poder absorbente que borra la línea de la división de facultades, reiteramos nuestra solidaridad inquebrantable con nuestro querido compañero Jorge. No estás solo, hay un pueblo agradecido que proclama tu inocencia y reclama tu liberación.
Artículo firmado por Juan Cárdenas
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