Por más que uno quiera mantenerse alejado de la opinión política, resulta imposible cuando te enfrentas a diario a hechos que sobresaltan el normal desenvolvimiento y la cotidianidad de la vida, por parte de las instituciones del Estado, sobre todo de aquella que tiene como obligación fundamental la creación de leyes para mejorar la vida de los ecuatorianos, no para ponernos en más riesgo ni para quitarnos derechos fundamentales. 

Coloquialmente, se me ocurría que, dada la dinámica que durante estos 30 días ha manejado el ejecutivo y el legislativo, respecto de la presentación y aprobación de leyes, supuestamente con carácter de Económico urgente, habría que pensar en poner una suerte de “radar legislativo” para identificar y frenar el exceso de velocidad al momento de aprobar leyes que no generan otra cosa que INEFICACIA y falta de CERTEZA NORMATIVA … 

Hemos visto como el ejecutivo, con una premura inusitada, muy parecida a los últimos días de su gobierno anterior, ha iniciado una cruzada irresponsable de presentación de iniciativas, abusando su facultad para proponerlas con el carácter de Económico Urgente. 

Aquello sin duda, nos debe poner a reflexionar sobre la utilización exclusiva de una herramienta legislativa para fines de gobernanza, y llamarnos la atención frente a la manifiesta incapacidad para gobernar del presidente, a través de un plan estructurado y transversal de políticas públicas. 

ES QUE NO LO TIENE ¡ 

Resulta fácil recordar las propuestas de campaña del movimiento oficialista que han sido replicadas desde la instalación de legislativo “una Asamblea Diferente” es lo que ofrecían, una Asamblea que devuelva su mirada a la ciudadanía decían, que trabaje, plural y participativa decían y resulta que lo que le dieron a la ciudadanía, es una “Asamblea Diferente”, que se ha caracterizado hasta el momento, por sus prácticas intolerantes, autoritarismo, ausencia de pluralidad, negligencia e improvisación; y así es como mantienen al País sujeto a una producción legislativa deficiente. 

Desde su presidente (ausente) que cree que la administración es una pugna de fuerzas en la que gana el que más limita o anula a sus adversarios, hasta un “honorable” que confunde el Pleno con una plaza de toros, para hacer gala de sus complejos y dar estocadas normativas sin sentido, planteando por ejemplo que la unidad de materia solo se verifica al momento de calificar los proyectos de ley y que luego se puede incorporar cualquier barbaridad. 

La lectura deficiente de discursos elaborados con Chat-GPT es solo la muestra de la incapacidad de ciertos legisladores, pero sobre todo del nivel deplorable de debate que prolifera las sesiones. 

Una Comisión de “Fiscalización” que, si no es de Archivo, pretende hacer las veces de “Consejo de la Judicatura”, pero no para fortalecer la institucionalidad con una fiscalización y control político adecuado, sino a través de amenazas a operadores de justicia… 

Sin embargo, lo de fondo gira en torno a la aprobación de leyes urgente económicas que no tienen NADA de urgentes ni de económicas, claramente inconstitucionales y que deben ser reformadas a los 7 días de aprobadas, lo cual demuestra claramente, que en efecto nos encontramos frente a una “Asamblea Diferente”, una desprolija, irresponsable, mediocre y apresurada por establecer un régimen de administración del estado de tinte netamente parlamentario y así cubrir la incapacidad del presidente de la República para gobernar bajo las reglas de un Estado Constitucional de Derechos y Justicia, pero sobre todo presidencialista, que debería caracterizarse por su independencia del legislativo; por el contrario lo utiliza para implementar su “modelo” de gobierno a dedo, eliminando de raíz el sistema de pesos y contrapesos, bajo la excusa de “gobernabilidad” y consolidando impunidad. 

En esos esfuerzos, el ejecutivo ha pasado de ser la función del Estado con amplias, facultades y obligaciones para la Conduccion de la administración pública, mediante la implementación de diversos mecanismos de política pública, que enfrenten, de manera transversal los problemas que atañen a la sociedad ecuatoriana, y se ha convertido en un ente de gobierno legislativo e inmediatista, limitando su modelo de gestión y política de “gobierno” a los estados de excepción, perpetuos, los viajes y las propuestas de leyes económicas, urgentes, y para eso tiene a una “ Asamblea Diferente”, exclusivamente utilitaria para consolidar una administración cargada de leyes y sin un proyecto programático real. 

Quizás fuera diferente, si es que las iniciativas presentadas por el presidente, buscan efectivamente una lucha frontal contra la inseguridad y el crimen organizado, o si es que fueran concebidas, respetando principios universales y fundamentales que garanticen la plena vigencia de los derechos de las personas, pero no, por el contrario se ha evidenciado que los tres últimos proyectos económicos urgentes adolecen de serios vicios de inconstitucionalidad, tanto por la forma como por el fondo, pues vulneran garantías básicas, pretenden establecer jurisdicciones paralelas y facultades excepcionales e impunidad a miembros de la fuerza pública, un régimen de espionaje sin control ni autorización judicial previa, violación a la intimidad, propiedad y privacidad de las personas, convirtiendo al Ecuador en un estado policial, pero sobre todo en un régimen totalitarista al que poco o nada le importan los derechos de las personas.. 

Sin duda son temas complejos de los que con toda seguridad seguiremos hablando, pues si algo está claro, es que el oficialismo más temprano que tarde se verá enfrentado a ese monstruo que ha creado, al consolidar el control y monopolio del poder absoluto de las principales instituciones del Estado, pues un poder así en manos de personas que repudian al Estado y que no tienen una conciencia real de lo que implica la verdadera administración pública, será insostenible en el tiempo y provocará un desgaste natural, como ya podemos ver producto, principalmente de la improvisación y el desconocimiento de quienes hoy gobiernan y de quienes instrumentalizan ese pseudo gobierno mediante la falacia de una “Asamblea Diferente”… 

Ernesto Pazmiño Ch. 

Consultor Político/ Analista jurídico y político 

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