Ecuador se convirtió este año en uno de los tres países más endeudados con el Fondo Monetario Internacional (FMI), tras Argentina y Ucrania, con 9.415 millones de dólares, para lograr la estabilización fiscal ante los efectos que produce la dolarización de su economía, señaló, en diálogo con la Agencia Sputnik, el economista Andrés Rodríguez.
«Más allá de ser el tercer país con mayor deuda del FMI, hay que entender que el Ecuador no tiene otra manera de poder estabilizar el lado fiscal, dado que no tiene política monetaria activa por el tema de la dolarización. Por tanto, claro que se han incrementado los valores de deuda de 4000 a 5000 millones de dólares con el FMI, pero la idea es, justamente, más que el ranking, evaluar hacia dónde está yéndose esa deuda», señaló el ecuatoriano Rodríguez, doctor en Análisis Económico.
El experto, gerente general de la Consultora Oikonomics, indicó que el dinero que llega del FMI está financiando gastos estatales permanentes ante la caída de los precios petroleros este año en los mercados internacionales y de la no reactivación de la producción petrolera nacional.
Asimismo, explicó que, al seguir teniendo gastos y menos ingresos, y pese al ahorro por la eliminación del subsidio al diésel, estimado en 300 millones de dólares en los últimos tres meses, según el Ministerio de Economía y Finanzas, esta deuda adquirida permitirá al Estado mantener su nivel de desembolsos.
Rodríguez descartó, sin embargo, que el Gobierno de Daniel Noboa haya adquirido deuda para cumplir sus compromisos con el organismo internacional y dijo que ello ha sido «probablemente para poder mantener los gastos permanentes».
«Yo no me atrevería a decir que es más deuda (adquirida) para pagar deuda», anotó.
CRÉDITOS PARA LA ESTABILIDAD FISCAL
Rodríguez apuntó a que los créditos ingresados al país este año por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF ) y el FMI tienen el denominador común de que en su conjunto buscarán dar la estabilidad fiscal del país.
«Por un lado, se están dando transferencias directas, o becas o bonos hacia grupos prioritarios y vulnerables, y, por lado otro, la crítica que se puede generar es que la deuda no está direccionada solamente a un tema de activos o de patrimonio, es decir para proyectos de infraestructura o energéticos, de vialidad, y eso sí es la parte de hacia dónde se están yendo los recursos de la deuda», remarcó.
A inicios de este mes, el FMI anunció que Ecuador podrá acceder a 620 millones de dólares, luego de un acuerdo a nivel técnico alcanzado entre las partes tras la cuarta revisión del Programa de Servicio Ampliado (SAF) de dicho organismo internacional.
Por su parte, el 27 de noviembre, el presidente aseveró que su país está «fiscalmente ordenado», con el indicador del Riesgo País en 571, el más bajo desde julio de 2019.
A finales del mes pasado, el Banco Mundial aprobó 1.100 millones de dólares de financiamiento para Ecuador, de los cuales 900 millones de dólares se destinarán a la sostenibilidad fiscal, empleo y protección a personas vulnerables, y otros 200 millones de dólares serán para la gestión de riesgos climáticos.
En tanto, el BID también concedió una línea de crédito por 1000 millones de dólares para reforzar el sistema eléctrico ecuatoriano.
AJUSTAR LAS CUENTAS Y REDUCIR EL ESTADO
El especialista dijo para el próximo año no sería factible para este país suramericano adquirir más deuda, pero sí estableció lo que considera el «reto» de la administración de Noboa.
«El reto del 2026 es poder ajustar las cuentas, poder disminuir el tamaño del Estado, que son acciones que ya ha venido tomando el Gobierno, e ir reduciendo los gastos e intentando incrementar los ingresos; por tanto, yo creo que ahí se tiene el ajuste presupuestal que se requiere», señaló.
Según un análisis difundido en el diario digital ecuatoriano Primicias, el próximo año se incrementarán los montos de los pagos de la deuda externa de Ecuador, como la del FMI, al que deberá entregar 1.091 millones de dólares, mientras en 2027 la cifra se elevará a 1.286 millones de dólares.
Ese organismo financiero internacional señaló en su más reciente informe que las autoridades del país suramericano ratificaron su compromiso de ejecutar un «ambicioso programa de reformas» para afianzar la sostenibilidad fiscal e impulsar la inversión privada y un crecimiento generador de empleo.
Según el organismo internacional, pese al descenso de los precios del petróleo, la economía ecuatoriana ha mostrado una «notable resiliencia».
