A 80 años del primer ataque nuclear en la historia de la humanidad, el exvicecanciller ecuatoriano Fernando Yépez Lasso hizo un llamado a la memoria y a la conciencia global, recordando los horrores provocados por los bombardeos atómicos de Estados Unidos sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.
“El 6 y 9 de agosto de 1945, el mundo fue testigo del horror absoluto. La humanidad no puede olvidar que más de 210.000 personas, en su mayoría civiles, murieron como resultado directo de las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Recordar este hecho no es solo un deber histórico, sino un compromiso con la paz y la vida”, declaró Yépez Lasso.
Los ataques, realizados por Estados Unidos en el tramo final de la Segunda Guerra Mundial, marcaron un antes y un después en la historia de la guerra, abriendo paso a una era de potencial aniquilación nuclear global. Hiroshima fue arrasada el 6 de agosto; tres días después, el 9 de agosto, Nagasaki vivió el mismo destino. Aparte de las muertes inmediatas, decenas de miles sufrieron por años las secuelas de la radiación.
Yépez Lasso enfatizó que el mundo debe reafirmar su compromiso con el desarme nuclear y la diplomacia como único camino legítimo para resolver conflictos. “El horror de Hiroshima y Nagasaki debe servirnos como advertencia eterna. ¡Nunca más!”, concluyó. FIN
