En plena vía pública, frente al Colegio Manabí, cuatro personas fueron acribilladas en la vía a San Mateo, en Manta. Entre los asesinados figuran dos militares en servicio activo y pasivo, encargados de custodiar a una pareja vinculada a la estructura financiera del grupo delictivo organizado Los Lobos.

Una crónica escrita en la red X por la periodista Mónica Velasquez, da cuenta que los atacantes, presuntamente vestidos como miembros de las Fuerzas Armadas y movilizados en vehículos de apariencia oficial, perpetraron el crimen con precisión quirúrgica. La escena dejó cuerpos tendidos sobre el asfalto, mientras que la mujer fue ejecutada dentro del vehículo. Todo ocurrió a plena luz del día, en una zona urbana transitada, sin disimulos ni advertencias.
Según la Policía Nacional, las hipótesis apuntan a que los sicarios eran militares o delincuentes disfrazados, lo que agrava el impacto institucional del caso. Hay testigos y videos del supuesto operativo que habrían captado la llegada y retirada de los autores.
Entre las víctimas se identificó a Briones y Mendoza, claves dentro del aparato financiero de Los Lobos. Su asesinato representa un golpe directo a la red económica de uno de los grupos criminales más poderosos del país. Pero también revela la capacidad del narcotráfico para infiltrar y cooptar estructuras del Estado, incluso al interior de las Fuerzas Armadas.
Este crimen tiene además una carga simbólica: no solo eliminó a los objetivos, sino que envió un mensaje. En Manabí, los ajustes de cuentas ya no se ocultan. Se ejecutan frente a todos. La línea entre lo legal y lo criminal se vuelve cada vez más difusa.
Lo ocurrido no es un hecho aislado. Los Lobos, nacidos de una escisión de Los Choneros tras las masacres carcelarias de 2021, han dado paso a facciones como Los Fatales o Los Águilas, con rutas internacionales de tráfico de drogas. La ejecución múltiple de este jueves habría sido orquestada por Los Choneros, según fuentes de inteligencia.
Esta noche, en varios sectores de Manta, estallan fuegos artificiales. No son parte de ninguna festividad. Son un anuncio. Celebran la muerte. Y advierten que vendrán más.
FIN
