Hace 35 años se enfrentaron a la heroína. La diversidad y oferta actual de sustancias obliga a replantearse la estrategia. DW conversó con Alexis Goosdeel, director de la EUDA.
¿Cómo describiría usted la diferencia entre la política de drogas de la Unión Europea y la de Estados Unidos?
La diferencia es que en Europa tenemos una política sobre drogas que está basada sobre una cooperación estrecha entre todos los Estados miembros, con el impulso, apoyo y la coordinación de la Comisión Europea. Esta política se ha venido desarrollando en los últimos 30-35 años. Ha sido más bien una evolución, en el sentido de que no hubo nunca ninguna intención de armonizar o de imponer condiciones o modalidades para las políticas nacionales. Porque, primero, la Unión Europea no tiene este poder y tampoco tiene esta intención. Significa que hemos tenido una política basada en la salud y la seguridad públicas. Y una de las vertientes más esenciales ha sido también la cooperación Internacional.
El marco de cooperación entre Latinoamérica y el Caribe y la Unión Europea tiene su base en un mecanismo de alto nivel de cooperación; las reuniones anuales y bianuales del mecanismo y de los jefes de Gobierno y de los ministros entre la UE y la CELAC. Hace poco tiempo tuvimos una reunión en Bruselas, pero para mí la más destacable fue la de mayo bajo presidencia polaca, en Varsovia. En la reunión birregional se discutieron los ejes de cooperación para el futuro.
Vuelvo a lo distinto que son los enfoques de la Unión Europea y de Estados Unidos con una mirada punitiva y de acusación a mandatarios latinoamericanos. ¿Tiene algún comentario al respecto?
Son las políticas de otros países, no puedo comentarlas, obviamente. En ese sentido, lo importante es lo que conseguimos hacer nosotros y puedo asegurar que la cooperación entre Latinoamérica, el Caribe y la Unión Europea ha aumentado en los últimos años; ése ha sido nuestro desempeño. Lo que es la política de Estados Unidos o de otro país es de ellos, no es la nuestra.
Con todo, a pesar de estos esfuerzos los resultados no son los esperados, teniendo en cuenta el incremento tanto de la producción y el consumo como de la criminalidad en torno a ello. ¿Es que no ha dado resultado esta política?
Esto es bastante más complejo. Lo que pasa, por ejemplo, es que un resultado paradójico de la apertura de las negociaciones de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC ha sido el aumento de la producción de la hoja de coca y el aumento de la producción de cocaína en Latinoamérica, en particular en Colombia, pero no solo. Es decir, esto en su momento provocó que las organizaciones que controlan la producción o que compran la hoja de coca se dirigiesen a otras regiones del mundo para conseguir vender, porque el mercado norteamericano estaba saturado de cocaína.
El hecho de que ellos no consiguieran encontrar ni más consumidores ni aumentar más el ya alto nivel de consumo los llevó a comenzar a enviar mayores cantidades de cocaína para Europa. Este aumento de la disponibilidad creó nuevas dinámicas en el mercado de las drogas, pero también prácticas de promoción del consumo, de un marketing muy sofisticado. Al mismo tiempo asistíamos a la pandemia del COVID y la importancia cada vez mayor del tráfico marítimo por contenedores. Es decir, comenzamos a asistir a una dimensión que no había antes.
