Unión Europea y el Mercosur, negociado durante más de 25 años:
«Donald Trump quiere apoderarse de Groenlandia, ¿y qué hace Europa? Está incorporando a Latinoamérica, el continente que Trump considera su patio trasero y al que trata como tal. Decir esto sea tal vez algo exagerado, pero no es falso.
Mientras Estados Unidos acaba de sacar por la fuerza de Venezuela a un jefe de Estado y amenaza con violencia a todos los latinoamericanos que lo consideren inaceptable, se espera que la Unión Europea firme un acuerdo de asociación con Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Se trata de 300 millones de ciudadanos latinoamericanos. Hablamos del acuerdo del Mercosur. (…)
Lo que ayer era aún, en primera instancia, un acuerdo económico, es hoy de un inmenso peso geopolítico. Para comprender el alcance del acuerdo, debe mirarse el Mercosur bajo la luz de la ‘Doctrina Donroe’, proclamada por el propio Trump. Esta no es más que la actualización de la doctrina Monroe (…) que establece que ni las potencias europeas ni nadie más debe interferir en América Latina. Si los europeos no respetaran eso, Estados Unidos recurrirá a la fuerza militar. (…)

El acuerdo de la UE con el Mercosur no es un asunto de intromisión, es un acuerdo entre Estados soberanos. Y en la UE no deja de ser controvertido. Muchos agricultores europeos temen la competencia barata de Latinoamérica, mientras que los ambientalistas critican la medida, ya que temen daños y consecuencias significativas para el clima.
Tampoco hay consenso entre los Estados miembros de la UE. El presidente francés, Emmanuel Macron, se opuso vehementemente a la medida. Los agricultores franceses son aguerridos y poderosos. Polonia y Hungría se oponen. Italia dudó hasta el final. Pero, finalmente, se alcanzó la mayoría necesaria de 15 Estados, que representan al 65 por ciento de la población de la UE. Basándose en diversos estudios, el Instituto Económico Alemán concluye que las consecuencias económicas globales del acuerdo para Europa serán más bien modestas. Algo positivo, pero en definitiva una nimiedad, se podría decir. (…)
Sin embargo, en primer lugar, las estimaciones son solo eso: estimaciones. En segundo lugar, el hecho de que la UE lograra sacar adelante el acuerdo a pesar de toda la resistencia interna y, en ocasiones, de feroces protestas, demuestra su capacidad operativa. En resumen: el proceso de toma de decisiones europeo es lo opuesto al decisionismo trumpiano. Sin embargo, da resultados. (…).
Por ahora, el acuerdo del Mercosur está cerrado. Esto merece reconocimiento en estos tiempos turbulentos. Ursula von der Leyen viajará a Latinoamérica y ni siquiera Trump consideraría usar una Fuerza Delta del Ejército estadounidense para detenerla».
