Por Anja Mia Neumann y Matthias Arnold (dpa)
Berlín, 5 may (dpa) – En la era de #Foodstagram, pocos pueden resistirse a fotografiar sus platos: desde la comida casera de la abuela en vajilla con flores, hasta pasteles arcoíris hechos a mano o las delicadas porciones de restaurantes con estrella Michelin, todo se comparte en Internet en busca de los me gusta y clics.
Sin embargo, muchos restaurantes se resisten a esta situación. Por un lado, porque no todos los comensales son fotógrafos profesionales y, por otro, algunos clientes podrían sentirse molestos o aparecer sin querer en las fotos que se publican en Internet.

Normas propias para el uso de móviles
El restaurante berlinés con una estrella Michelin «Nobelhart & Schmutzig» ha establecido por ello su propia etiqueta sobre la captura de fotos en la mesa.
Un cliente interpretó esto como una prohibición estricta del móvil y canceló su reserva públicamente en Instagram. Se quejó de sentirse tratado de manera desigual, ya que a los comensales no se les permite fotografiar los platos, mientras que a personalidades conocidas, como algunos influencers gastronómicos, sí. «Lo considero injusto y personalmente también irritante», escribió.
Por su parte, los responsables del restaurante respondieron que su intención es inspirar a dejar el teléfono a un lado, disfrutar plenamente de la experiencia y la compañía. Sin la preocupación de ser fotografiado, los comensales pueden relajarse mucho más. «Por eso agradecemos que mantengan el móvil en el bolsillo durante toda la velada», señalan.
Entre sus colegas de la alta cocina alemana, la directriz de «Nobelhart & Schmutzig» genera opiniones diversas.
Un impulso importante para el debate
En tanto, en «Rutz», el único restaurante de tres estrellas Michelin de la capital alemana, no entienden la conmoción. «Cada persona es libre de elegir a qué restaurante quiere ir», señala el director del establecimiento, Falco Mühlichen.
«Si esta decisión recae sobre nuestros colegas de ‘Nobelhart & Schmutzig’ hay que tener claro que se trata de un restaurante con un concepto muy definido, que en muchos aspectos aplica quizá la política más extrema», destaca.
Mühlichen subraya que el restaurante ha tenido éxito con este enfoque durante años y que, además, genera impulsos para debatir temas importantes.
«Si alguien percibe decisiones así como una afrenta, eso es egoísta y perjudica. Porque la situación se podría haber resuelto de manera mucho más tranquila simplemente preguntando al restaurante si se podía fotografiar, en lugar de ‘escalar’ el asunto con ese mensaje», agregó.
En el «Rutz» no existe una etiqueta especial para el uso del móvil. «En principio, todos los comensales son libres de comportarse como deseen en nuestro restaurante. Quien quiera usar su teléfono inteligente en lugar de disfrutar la velada puede hacerlo, siempre que no moleste a los demás clientes», comentó Mühlichen.
El chef estrella Tim Raue y la propietaria de su restaurante de dos estrellas, Marie-Anne Wild, llevan las cosas un poco más estrictamente.
«Damos gran importancia a una atmósfera en la que todos los comensales se sientan cómodos», explican. «Un uso respetuoso del teléfono contribuye de manera fundamental a ello». La etiqueta del restaurante «Tim Raue» se centra principalmente en las llamadas, por lo que se pide a los clientes que, cuando sea necesario, pongan sus móviles en modo silencioso.
Un recién llegado se muestra relajado con las fotos de móviles
Al mismo tiempo, sin embargo, se alegran mucho cuando los comensales fotografian los platos y los comparten en redes sociales.
«Hoy en día, las redes sociales son un medio de comunicación importante en la gastronomía, y las impresiones auténticas de los clientes son una hermosa muestra de aprecio», destacaron Raue y Wild. El personal se asegura de que las fotos no afecten la atmósfera general del restaurante.
Por su parte, un recién llegado al mundo de los restaurantes con estrella, «Sawito» en Falkensee, en el suroeste de Berlín, que recibió su primer estrella Michelin el año pasado, se muestra relajado respecto al uso del móvil. «Lo vemos con bastante tranquilidad. Queremos que nuestros huéspedes se sientan cómodos y disfruten la visita como deseen», matizó.
Los famosos tienen un trato especial
De manera similar se pronuncian los restaurantes con estrella «Alte Überfahrt», en la ciudad de Werder, en Brandeburgo, cerca de Berlín, y «Kochzimmer» en Potsdam.
Ambos restaurantes valoran que los móviles permanezcan sobre la mesa o guardados en el bolso. «Confiamos en que nuestros clientes no estén jugando con el móvil en un momento social», señala la anfitriona del restaurante de Werder, a orillas del río Havel.
Compartir fotos en redes sociales también funciona como publicidad para los restaurantes. Sin embargo, hay una excepción importante, explica «Kochzimmer»: «Cuando las personas o invitados públicos son el foco de atención, avisamos a los comensales para que respeten la privacidad».
