La discusión en torno a la Proforma Presupuestaria 2026 no solo gira en torno a cifras globales, sino a las prioridades reales del Gobierno de Daniel Noboa. Uno de los puntos más sensibles es la asignación de recursos a las universidades públicas, donde se confrontaron dos visiones opuestas: la de la oficialista Nathaly Farinango (ADN) y la de la legisladora de oposición Mónica Alemán (Revolución Ciudadana). Ambas debatieron este martes en Teleamazonas.

El discurso oficial: más indicadores, menos claridad

Desde el oficialismo, Nathaly Farinango ha defendido que la Proforma 2026 no recorta recursos para las universidades, sino que redistribuye y asigna fondos “en función de indicadores”, con el argumento de que eso evitaría la discrecionalidad y alinearía el presupuesto con los “objetivos estratégicos del país”. También ha subrayado que el plan anual de inversiones contempla 377 proyectos con más de USD 2.181 millones, presentándolo como una muestra de planificación responsable.

Sin embargo, el énfasis en los “indicadores” no viene acompañado de una explicación precisa sobre cuáles son esos criterios, cómo se calculan y qué impacto concreto tendrán en cada universidad. En la práctica, el discurso oficial insiste en generalidades —más eficiencia, más focalización, más objetivos estratégicos— pero elude las preguntas de fondo:

  • ¿Qué universidades ganan y cuáles pierden recursos?
  • ¿Cómo se protege a las instituciones públicas con menos capacidad de influencia política o mediática?
  • ¿Se está garantizando la estabilidad financiera del sistema de educación superior o solo maquillando un ajuste?

Este vacío de información es precisamente el punto que aprovecha y desnuda Mónica Alemán.

La respuesta de Mónica Alemán: “un presupuesto con vicios de ilegalidad y sin transparencia”

Mónica Alemán ha planteado una crítica de fondo a la Proforma 2026, señalando que el presupuesto “nace con vicios de ilegalidad, carece de transparencia en el uso del IVA y prioriza el pago de la deuda por encima de la inversión en obra pública y bienestar de los ecuatorianos”.

En el tema específico de las universidades, Alemán y otros legisladores de oposición han advertido que el proyecto implica una reducción efectiva del presupuesto para al menos 19 universidades públicas. Mientras Farinango sostiene que no hay recorte sino “desconcentración” de recursos, Alemán pone el foco donde duele: en los efectos reales que tendrá la redistribución sobre las instituciones que dependen casi totalmente de los fondos estatales.

El debate sobre la Proforma 2026 no se cierra con la aprobación del presupuesto por parte de la Asamblea. La tensión entre el relato oficial —que promete más recursos y eficiencia— y las denuncias de la oposición —que advierten recortes, opacidad y priorización de la deuda— anticipa nuevos conflictos con el sistema de educación superior.

En ese escenario, la intervención de Mónica Alemán no solo cuestiona las cifras, sino que deja al descubierto las falencias del argumento oficialista de Nathaly Farinango: falta de claridad en los criterios, ausencia de transparencia desagregada y un enfoque que subestima el impacto real sobre universidades públicas y estudiantes.

Confirmado.net / Teleamazonas

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