Lo que para muchos comienza como una reunión entre amigos con alcohol termina, cada vez con mayor frecuencia, en la consulta de un psicólogo o un psiquiatra.
Especialistas en salud mental de Quito alertan sobre un incremento de adolescentes y jóvenes que presentan ansiedad, depresión, cambios de conducta y signos de dependencia relacionados con el consumo excesivo de bebidas alcohólicas.

El fenómeno coincide con datos que muestran un aumento del consumo de alcohol entre menores y jóvenes en Ecuador, mientras autoridades y expertos advierten que la adicción no solo responde a la presión social, sino también a factores hereditarios y al ambiente familiar.
El consumo de alcohol empieza cada vez a edades más tempranas
Raffaela, una adolescente de 14 años, contó que en las llamadas «caídas» o reuniones improvisadas entre estudiantes el alcohol forma parte del ambiente habitual.
Aunque asegura que no consume bebidas alcohólicas porque ese comportamiento no existe en su hogar, quedó sorprendida al observar a compañeros de entre 14 y 15 años, e incluso menores de entre 10 y 12 años, bebiendo como si fuera una práctica cotidiana.
Su testimonio refleja una realidad que, según especialistas, se repite en distintos sectores de Quito y otras ciudades del país.
Psiquiatras alertan sobre daños cerebrales antes de los 22 años
La psiquiatra y terapeuta Mayra Nogales explicó que el consumo de alcohol durante la infancia y la adolescencia afecta un cerebro que todavía se encuentra en desarrollo.
Según indicó, la exposición temprana altera los circuitos relacionados con la dopamina, neurotransmisor clave para el aprendizaje, la motivación y el control de los impulsos, aumentando el riesgo de dependencia en la vida adulta.
Además, citó datos de Unicef Ecuador que muestran que el 24 % de adolescentes entre 12 y 17 años ha experimentado episodios de embriaguez, mientras un porcentaje importante inicia el consumo antes de cumplir la mayoría de edad.
¿El alcoholismo se hereda? Especialistas explican el papel de la genética
Los expertos coinciden en que existe una predisposición genética hacia las adicciones, pero aclaran que el entorno familiar puede tener un peso incluso mayor.
Crecer en un hogar donde el consumo excesivo de alcohol se normaliza incrementa la probabilidad de repetir ese comportamiento.
Sin embargo, hábitos saludables, deporte, una adecuada alimentación y el acompañamiento familiar pueden reducir significativamente ese riesgo.
La denominada epigenética demuestra que el ambiente en el que crece una persona puede modificar la forma en que se expresan esos factores hereditarios.
El 70 % del consumo excesivo corresponde a jóvenes, según Alcohólicos Anónimos
La Corporación Alcohólicos Anónimos advirtió que el consumo problemático de alcohol entre adolescentes y jóvenes ya representa cerca del 70 % de los casos registrados a nivel nacional.
Además, uno de cada diez consumidores con problemas de alcohol no reconoce que tiene una adicción, lo que dificulta el tratamiento oportuno.
Quito intensifica operativos en universidades y zonas de consumo
Ante el incremento del consumo de alcohol en espacios públicos, el Municipio de Quito reforzó los operativos de control en los alrededores de la Universidad Central, Universidad Católica, Escuela Politécnica Nacional y Universidad Politécnica Salesiana.
La Agencia Metropolitana de Control ha impuesto cerca de 1.000 sanciones por consumo de alcohol en la vía pública y mantiene clausuras de establecimientos que operaban como cantinas sin autorización.
Asimismo, el Municipio anunció puestos permanentes de control y la aplicación de una nueva ordenanza que prohibirá la venta de bebidas alcohólicas en locales que no cuenten con ese permiso específico.
Especialistas insisten en que la prevención comienza en casa
Los profesionales de la salud mental coinciden en que la mejor estrategia para reducir el consumo de alcohol entre adolescentes es intervenir desde edades tempranas.
Identificar cambios de conducta, mantener una comunicación constante con los hijos, establecer límites claros y buscar ayuda profesional ante los primeros signos de dependencia puede evitar que un consumo ocasional se transforme en una adicción.
Con información de – El Universo
