Roberto Sánchez, heredero político de Pedro Castillo, remonta desde el sexto puesto y desplaza al conservador Rafael López Aliaga.

El escrutinio de las elecciones peruanas del domingo pasado es un drama en cámara lenta. El izquierdista Roberto Sánchez, que se referencia con el expresidente Pedro Castillo —preso por autogolpe desde 2022—, ha remontado en el tramo final del conteo de votos del sexto al segundo lugar. Obtiene así, de momento, un sitio en la segunda vuelta del 7 de junio contra Keiko Fujimori, firme en el primer puesto con el 17% de los sufragios. Escrutado el 90%, Sánchez suma el 12% y supera por apenas 15.000 votos al ultraconservador Rafael López Aliaga (Renovación Popular), quien estaba en el segundo puesto desde el domingo por la noche.

La escalada de Roberto Sánchez, anticipada por los analistas, responde al conteo tardío del voto rural. Diputado en funciones y exministro de Comercio Exterior y Turismo, Sánchez hizo campaña con un sombrero de ala ancha que el expresidente Castillo le regaló en la cárcel donde cumple condena de 11 años. Ahora ha dado el sorpasso y logra pasar a la segunda vuelta.

Como sucedió en el 2021 —y tantas otras veces—, el voto del interior del país le ha dado la espalda a la derecha de Fujimori y López Aliaga. Como ha dicho el historiador José Carlos Agüero, se trata de un voto de protesta y reivindicación que considera que, más allá del autogolpe, las élites y el Parlamento minaron a Castillo y propiciaron su caída hace cuatro años.

Poco antes de las elecciones, Castillo aprovechó una audiencia judicial para pedir que votaran por Sánchez. El candidato prometió en su cierre de campaña que, en caso de ganar, indultará al expresidente. Para completar el cuadro, ingresó al mitin montado a caballo, tal y como hizo Castillo en 2021.

Las actas se procesan en Perú por orden de llegada, privilegiando en las primeras horas del escrutinio a los candidatos que son más fuertes en las grandes ciudades, como López Aliaga en Lima. El escritor Juan Manuel Robles dice que el sistema de conteo y difusión de los datos genera “falsas expectativas”, con “un candidato que sube y sube a medida que llegan más mesas”, como Sánchez. En este caso, dice, “es la bestia que se aproxima lentamente”.

Sánchez es la “bestia” que le pisaba los talones a Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima. El derechista convocó a un plantón en la tarde de este martes ante la sede del Jurado Nacional de Elecciones para denunciar que le quieren robar la elección.

Patricia Zárate, investigadora del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), recuerda que un gran porcentaje de peruanos cree en las narrativas del fraude. La demora en la apertura de mesas, que obligó a extender la jornada electoral hasta el lunes, no ha ayudado. “En un país con tan baja confianza interpersonal, baja confianza en las elecciones, donde ocho de cada diez creen que es posible que haya fraude, que haya pasado todo lo que vimos ahonda el problema y afecta la democracia”.

La Misión de Observadores de la Unión Europea, que desplegó 150 veedores en todo el territorio, ha afirmado que no existen indicios de irregularidades. “No han llegado a la misión suficientes elementos para decir que la narrativa de fraude tenga motivos para ser desarrollada”, ha comentado la jefa de dicho organismo, Annalisa Corrado.

Los comicios peruanos son tan apretados que las dos principales encuestadoras (Ipsos y Datum) han dado resultados distintos en sus conteos rápidos. Mientras Ipsos situó a Roberto Sánchez en el segundo lugar, Datum registró en ese puesto a Rafael López Aliaga. Datum publicó esas cifras la noche del domingo, desacatando el pedido del Jurado Nacional de Elecciones de no difundir sondeos.

Desde el local de su partido en el Centro de Lima, Roberto Sánchez le envió un mensaje a su rival: “Claro, como se trata del movimiento popular y las zonas altoandinas tiene que ser un fraude. Que muestren las evidencias. Ningún voto vale más que otro, señor López Aliaga. Apenas haya un indicio de atentar contra la democracia y el voto ciudadano, llamaremos a la movilización. El voto del Perú profundo se va a respetar”.

Con información de EL PAÍS

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