Se ha difundido la información errada y sesgada que la inversión de Coca Codo Sinclair está ligada a la construcción de las líneas de transmisión que conducen la energía producida por la central. Sin embargo, la construcción de esas líneas siempre fue parte de la responsabilidad del operador nacional de energía como garantía que le debía dar este ente al Estado para la distribución de la energía en el país. También de manera errónea se busca vincular los gastos por la prevención de erosión regresiva, fenómeno ajeno a la central y único en el mundo al costo original de la central, pese a que estos trabajos se hacen para protegerla y evitar daños mayores en el OCP.

Las obras para proteger a Coca Codo Sinclair son necesarias para preservar la integridad de la central que más energía produce para el Ecuador y que por eso, merece de todos los cuidados frente a contingencias y requiere de un mantenimiento y operación adecuados que hagan posible su vida útil se mantenga e incluso se extienda por sobre los 50 años.

La erosión regresiva es un fenómeno natural sin precedente en el mundo que puede comprometer infraestructuras adyacentes, no solo de la central hidroeléctrica, sino también de instalaciones como el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). Las inversiones en la mitigación de la erosión regresiva son vitales para la protección de la infraestructura. 

En el caso de Coca Codo Sinclair, estas inversiones se realizan para garantizar que la operación de la central no se vea afectada, pero no tienen relación con los costos de construcción o los componentes operativos de la central. Por consiguiente, aunque son fundamentales para la sostenibilidad de la infraestructura, son inversiones independientes en términos de planificación financiera.

Desde su entrada en funcionamiento, la central hidroeléctrica ha demostrado ser un activo valioso para el sistema energético ecuatoriano. La generación de electricidad ha permitido no solo satisfacer una parte significativa de la demanda nacional de energía renovable, sino también reembolsar la inversión inicial en la construcción de la central. Los ingresos derivados de la venta de electricidad y el ahorro en la importación de combustibles fósiles han contribuido a la amortización de la deuda contraída para su construcción.

Además, la central opera de manera continua, proporcionando una fuente fiable y constante de energía renovable. Esto ha permitido a Ecuador reducir su dependencia de fuentes de energía no renovables y avanzar hacia la soberanía energética con un sistema más sostenible. La central no solo cubre una parte considerable de la demanda energética, sino que también impulsa el desarrollo económico y la estabilidad energética del país.

Es imperativo no confundir las inversiones para mitigar la erosión regresiva con las inversiones en la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair. Estas medidas son necesarias para proteger la infraestructura. La adecuada separación de responsabilidades y una gestión diligente del mantenimiento son esenciales para asegurar la operación continua y eficiente de esta infraestructura crítica.

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