Una violenta explosión destruyó al menos cinco locales comerciales en las calles Eloy Alfaro y Ayacucho, en pleno corazón de La Bahía, el principal sector comercial de Guayaquil, la noche del martes 3 de junio. El atentado provocó una enorme columna de humo, escenas de pánico y daños materiales cuantiosos.

Testigos informan que durante varios días se habían repartido panfletos extorsivos en la zona. Incluso, días antes, los propietarios de estos negocios realizaron una manifestación pacífica exigiendo protección ante la creciente amenaza de las bandas criminales.

La Bahía, símbolo del comercio popular guayaquileño, vive hoy un nuevo capítulo de terror que evidencia el colapso del sistema de seguridad. Ni la policía ni las autoridades municipales o nacionales lograron prevenir este ataque, pese a las advertencias previas.

Guayaquil y el país entero continúan sumidos en una espiral de violencia sin control. La ciudadanía exige respuestas concretas y acciones firmes, no más promesas vacías.

FIN

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