El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, condenó en duros términos la operación militar de gran escala ejecutada por Estados Unidos en Venezuela, que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores. En entrevista con RT, Correa calificó los hechos como “un regreso a la barbarie” y denunció un “total desprecio a la soberanía, al derecho internacional y al debido proceso”.
Según el exmandatario ecuatoriano, la retención del jefe de Estado venezolano sienta un “precedente nefasto” al imponer “la ley del más fuerte”, sin respeto por la soberanía ni por las normas que rigen la convivencia entre Estados. A su juicio, la narrativa de Washington sobre la “defensa de la democracia y la libertad” encubre un objetivo histórico: “la defensa de sus intereses”.
Rafael Correa comenta en RT la agresión de EE.UU. contra Venezuela
Petróleo, poder y “locura imperial”
Correa sostuvo que la intervención responde al interés de apropiarse de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, afirmación que —dijo— ha sido reconocida por Donald Trump. También cuestionó la supuesta “transición segura” que anunció la Casa Blanca: “Esto destroza la Carta de las Naciones Unidas, el concepto de soberanía, el Estado-nación y hasta la propia civilización. Se nombran árbitros del bien y del mal; ya no es defensa nacional, es locura imperial”.
Detalles de la operación y reacciones
Los ataques aéreos se produjeron entre la noche del viernes y la madrugada del sábado en Caracas y en los estados Miranda, La Guaira y Aragua. Maduro y Flores fueron trasladados por militares estadounidenses a Nueva York e ingresados al Centro de Detención Metropolitano, prisión federal de Brooklyn que ha albergado a reclusos de alto perfil.
La fiscal general estadounidense, Pamela Bondi, señaló que ambos “pronto se enfrentarán a la ira de la Justicia estadounidense en suelo y tribunales estadounidenses”. Tras los bombardeos, Trump afirmó que Washington dirigirá la política en Venezuela hasta que considere posible una “transición segura”.
Por su parte, el Gobierno venezolano calificó la acción como una “gravísima agresión militar” y advirtió que el objetivo es apoderarse de recursos estratégicos, en particular petróleo y minerales. En el plano institucional, el Tribunal Supremo de Justicia ordenó que la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez asuma la presidencia encargada mientras el mandatario permanece retenido. Fin
