Con un discurso centrado en el combate al delito, al crimen organizado y a la migración irregular, el candidato José Antonio Kast (Partido Republicano, ultraderecha) se impuso a los otros dos abanderados de la derecha en la primera vuelta y competirá en el balotaje de este domingo con la oficialista Jeanette Jara (Unidad por Chile, centroizquierda) con grandes chances de alzarse con la victoria.

Según todas las encuestas, la mayoría de los chilenos tiene la certeza de que el candidato ganará los comicios y sucederá al actual presidente, Gabriel Boric, con hasta 15 o 20 puntos porcentuales de diferencia por sobre Jara.

Para los expertos, la crisis de seguridad y de migración que atraviesa el país desde hace algunos años ha generado un terreno fértil para posturas conservadoras.

En este sentido, Kast llegó a esta elección como el aspirante que mejor ha capitalizado el descontento de la población, que ve justamente en la inseguridad y en la migración los principales problemas del país.

«En la anterior elección presidencial de 2021, los temas instalados eran la desigualdad y la protección de los derechos: los puntos débiles de Kast. Hoy se habla de crimen organizado e inseguridad y ese es su hábitat», dijo a la Agencia Sputnik el académico de la Universidad de Chile y doctor en ciencias políticas, Alejandro Olivares.

La seguridad es de hecho el principal tema de la campaña. Tras la pandemia, se asentaron en Chile células de bandas internacionales de crimen organizado como el Tren de Aragua o Los Pulpos, que elevaron la cifra de delitos violentos.

En 2024 se registraron 1.207 homicidios consumados, un aumento del 176 por ciento respecto a una década antes.

En el primer semestre de este año, en tanto, Chile registró 511 homicidios, según datos del Centro para la Prevención de Homicidios y Delitos Violentos de la fiscalía nacional.

«Kast ha tenido un relato muy consistente en el tiempo en materia de seguridad y migración, con un marcado discurso de la ‘verdadera derecha’, de mano firme, que se distancia de la que ellos llaman ‘la derechita’, que sería el bloque de centroderecha. Él y su partido armaron durante años un relato de oponerse a la delincuencia, al caos social, a la radicalización y hoy, cuando todas las encuestas dicen que la delincuencia y la seguridad son la primera preocupación de los chilenos, juega de local», subrayó Olivares.

En las últimas encuestas de opinión realizadas por el Centro de Estudios Públicos y por la consultora IPSOS, la seguridad y la inmigración aparecen como las principales preocupaciones de la ciudadanía, a la par de un auge de las posturas conservadoras.

De acuerdo con estos estudios, ha bajado la cantidad de personas que creen que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno y ha subido el porcentaje de ciudadanos que aseguran que a la gente común le da lo mismo un régimen democrático que uno autoritario.

Por si fuera poco, un estudio reciente de la empresa Cadem reveló que, por primera vez en años, el fallecido dictador Augusto Pinochet (1973-1990) está entre las tres figuras más admiradas por los chilenos, detrás del héroe militar Arturo Prat y de la poetisa Gabriela Mistral, ganadora del Premio Nobel de Literatura.

DE LOBO SOLITARIO A LÍDER REPUBLICANO

Kast, de 59 años, es el hijo menor de Michael Kast Schindele, un soldado alemán del ejército nazi que luchó durante la Segunda Guerra Mundial y que escapó a Chile en 1945. El hoy candidato estudió derecho en la Universidad Católica, donde inició su carrera política integrando movimientos estudiantiles conservadores.

Logró notoriedad en 1988 cuando apareció en televisión apoyando a Pinochet, en el marco de un plebiscito que buscaba destituir al dictador. «En mi calidad de estudiante universitario, estoy convencido de que la obra del gobierno va en directo beneficio de todos nosotros, los jóvenes», dijo entonces.

Su primer cargo lo ocupó en la municipalidad de Buin, localidad ubicada a las afueras de Santiago, donde fue concejal entre 1996 y 2000, militando en ese entonces en el partido de derecha tradicional Unión Democrática Independiente (UDI). En 2001 obtuvo un escaño como diputado, siendo reelecto en 2005, 2009 y 2013.

En 2016, Kast renunció a la UDI y al año siguiente se aventuró en su primera campaña presidencial como candidato independiente, disputando con el entonces candidato -y a la postre presidente- Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022).

Sin partidos políticos como respaldo, logró entonces un sorpresivo cuarto lugar, obteniendo casi un ocho por ciento de los votos. Con ese nivel de apoyo fundó el Partido Republicano y en 2021 volvió a la carga buscando llegar al Gobierno.

Aún más inesperado fue el 28 por ciento de votos que obtuvo en esa elección, superando al candidato de la derecha tradicional, Sebastián Sichel, y pasando a segunda vuelta con el actual presidente, Gabriel Boric. Aunque no logró imponerse, la tienda política de Kast se consolidó y actualmente disputa la segunda vuelta con grandes probabilidades de resultar vencedor.

BORIC VS KAST

De cara a las elecciones de este domingo, Kast prometió en su programa de Gobierno realizar un ajuste fiscal de 6.000 millones de dólares en 18 meses. En respuesta, el oficialismo declaró que se trata de una tarea imposible a menos que se suspendan importantes beneficios sociales, como el aporte que hace el Estado a las pensiones de los jubilados o a los programas gratuitos de la educación superior.

Aunque el ultraderechista aclaró que no recortará ningún programa social, la izquierda y distintas autoridades de Gobierno aseguraron que ese ahorro no es factible sólo despidiendo operadores políticos del Estado o cerrando algunos ministerios, tal como sugiere Kast.

«Es irresponsable además de indeseable la propuesta de recortar 6.000 millones de dólares de gasto, que algunos han levantado sin decir cómo pretenden hacerlo», afirmó Boric durante la presentación del presupuesto nacional 2026, refiriéndose indirectamente a la promesa de campaña del candidato de ultraderecha.

Ofuscado, Kast afirmó que el presidente había cometido un «acto de cobardía, de corrupción y de mentira», y lo acusó de malversar recursos públicos al utilizar la presentación del presupuesto para interferir en una elección.

El último encuentro entre ambos fue en noviembre, cuando el presidente confirmó que el penal Punta Peuco, donde están encerrados los criminales de la dictadura, se transformaría en una cárcel común, sin privilegios.

«El presidente está de salida y todo lo que hace es pensando en su supuesto legado, pero es tarde. En tres meses se termina su mandato y habrá un antes y un después de este Gobierno fracasado», arremetió Kast.

LA ECONOMÍA SEGÚN KAST

Algunas de las principales propuestas contenidas en el programa del candidato ultraderechista apuntan a disminuir la participación del Estado en materia económica, dándole un rol subsidiario e impulsando la participación privada; principalmente en sectores de agroalimentación, turismo, minería, construcción y energía.

En materia de gasto público, Kast no ha aclarado al detalle cómo llevará adelante los recortes necesarios para ahorrar 6.000 millones de dólares al año, como promete, pero sí ha mencionado que realizará múltiples auditorías a los programas gubernamentales para determinar su nivel de eficiencia, adelantando que los que obtengan una mala evaluación, serán eliminados.

Frente a lo que califica de «emergencia económica», el postulante del Partido Republicano plantea cuatro ejes principales: terminar con la burocracia y el obstruccionismo que impediría avanzar en más y mejores proyectos de inversión; impulsar el empleo; eliminar el «derroche estatal» y poner al Estado al servicio de las personas.

En cuanto a la salud, propone consolidar una red de prestadores privados bajo convenio con el Fondo Nacional de Salud; en educación, buscará ampliar la cantidad de establecimientos manejados por privados con subvención fiscal; respecto a la vivienda, plantea eliminar el impuesto llamado «Contribuciones», que grava a quienes tienen propiedades más grandes; y en materia laboral, promete crear una nueva legislación que permita pactar jornadas flexibles y contratos multifuncionales.

Otras de sus propuestas son establecer la inmigración irregular como un delito, aumentar las penas para delitos vinculados al crimen organizado, construir cárceles especiales para extranjeros y aumentar el presupuesto en seguridad.

Unos 15,7 millones de personas están habilitadas para votar este domingo en la segunda vuelta de las elecciones en Chile, las primeras presidenciales con voto obligatorio en la historia del país.

En la primera vuelta sufragó el 85,6 por ciento del padrón electoral, según cifras oficiales.

Quien resulte electo este domingo, asumirá el 11 de marzo de 2026 por un periodo de cuatro años.

Con información de AGENCIA SPUTNIK

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