Ciudad del Vaticano, El papa Francisco llamó este miércoles a los bandos del conflicto en la República Democrática del Congo (RDC) a tomar medidas para poner fin a los combates y proteger a los civiles, y reconoció que se siente preocupado por los sucesos en el país africano.

«Expreso mi preocupación por el empeoramiento de la situación de seguridad en la República Democrática del Congo y exhorto a todas las partes del conflicto a aplicar esfuerzos para poner fin a los combates y proteger a los civiles en las zonas afectadas por las operaciones militares», dijo el pontífice durante la tradicional audiencia general.

El Papa indicó que sigue con alarma «los acontecimientos en la capital, Kinsasa», y confía en que cese lo antes posible «cualquier forma de violencia contra las personas y los bienes».

«Mientras rezo por el restablecimiento de la paz y la seguridad, invito a las autoridades locales y a la comunidad internacional a resolver el conflicto por medios pacíficos», subrayó Francisco.

La víspera varios medios informaron que manifestantes en la capital de la RDC atacaron las embajadas de Francia, Bélgica, Países Bajos, Ruanda y Uganda, exigiendo una mayor participación internacional para resolver las tensiones en el este del país.

El Ministerio de Exteriores de Rusia expresó anteriormente su preocupación por la escalada de la situación en el este de la RDC y pidió un cese inmediato de las hostilidades y la reanudación del proceso de negociación.

El 26 de enero, los rebeldes del Movimiento 23 de Marzo (M23) y militares de Ruanda invadieron suburbios de la ciudad de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte en la RDC, y anunciaron el cierre del espacio aéreo sobre la ciudad. La víspera, los insurgentes anunciaron la toma de la urbe.

En el este de la RDC actúan numerosos grupos rebeldes y guerrilleros, entre ellos el M23, que lucha por los intereses de la minoría étnica tutsi.

Este movimiento se disolvió en noviembre de 2013 tras una grave derrota militar, sin embargo, en noviembre de 2021, los rebeldes retomaron las armas, acusando a las autoridades de la RDC de incumplir con los acuerdos que preveían la admisión de sus combatientes desarmados al Ejército del país.

En 2023, la RDC acusó a Ruanda de apoyar a los combatientes del M23 que operaban en el este del país, mientras que Kigali negó cualquier vínculo con el grupo armado.

Tras acusarse mutuamente de bombardear las zonas fronterizas, ambas partes acordaron reducir las tensiones y pactaron una hoja de ruta que incluyó el cese inmediato de las hostilidades, pero los combatientes del M23 se negaron a cumplir con este documento.

Con información de Agencia Sputnik

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