Por Gregor Tholl (dpa)

Maguncia (Alemania), 8 sep (dpa) – La abeja Maya llegó por primera vez a la televisión alemana hace 50 años, el 9 de septiembre de 1976: la pequeña abeja de rayas negras y amarillas, algo traviesa, valiente y aventurera, se ganó un lugar entre los personajes infantiles más queridos por varias generaciones de niños y padres.

Maya y sus amigos: la serie entre 1975 y 1980

En esta coproducción germano-austríaco-japonesa, Maya vive numerosas aventuras junto a su amigo Willi, de carácter tranquilo, a lo largo de unos cien episodios. Rescata al saltamontes Flip de una planta carnívora, queda atrapada en la telaraña de la araña Tecla o ayuda al ciempiés Hironimus a salir de un apuro.

La abeja no le teme al mundo y a menudo es ella quien marca el rumbo de las aventuras junto a su amigo Willi.

Inicialmente se emitieron 52 episodios. En 1979 y 1980 se añadieron otros 26 cada año. Desde entonces, la serie se ha repuesto en numerosas ocasiones. Su estreno tuvo lugar en Japón, en abril de 1975, a través de la cadena TV Asahi.

HANDOUT – La abeja Maya (izquierda) en un fotograma de la serie de animación que comenzó su emisión en Alemania hace 50 años. Junto a ella se hayan dos de los coprotagonistas de la serie: el zángano Willi (derecha) y el saltamontes Flip (centro). Foto: dpa\ZDF/Studio 100 Media

El libro que dio origen a la abeja Maya

Cuando la serie llegó a Alemania, la curiosa abeja Maya ya tenía 64 años. El escritor Waldemar Bonsels (1880-1952) publicó en 1912 el libro «La abeja Maya y sus aventuras», en el que, sin embargo, no aparecía Willi.

Bonsels mantuvo posiciones antisemitas. Durante el régimen nazi, por ejemplo, escribió artículos antisemitas y adoptó una actitud oportunista de acercamiento al régimen.

Así nació la serie de la abeja Maya

La serie de dibujos animados fue impulsada por Josef Göhlen (1931-2026), quien durante muchos años estuvo al frente de la programación infantil y juvenil del canal público ZDF. También fue quien promovió la creación de la también serie de animación «Vicky el vikingo».

El origen de la Maya televisiva se remonta, según se cuenta, a 1974 y a un taxi en Múnich. Göhlen y su colega Herbert Hauk, de la radiotelevisión pública austríaca ORF, buscaban una serie para suceder a «Vicky el vikingo» y lograron convencer a la viuda de Bonsels de que Maya podía funcionar bien como serie de dibujos animados.

El dibujante Marty Murphy (1933-2009) y su equipo desarrollaron los guiones en Los Ángeles, mientras que la animación se realizó en Japón, en los estudios Nippon Animation de Tama, cerca de Tokio.

Al principio, la serie fue criticada con frecuencia por considerarse cursi, contó Göhlen en una ocasión a la agencia dpa. «En aquella época había que educar a los niños a través de la televisión y yo no quería hacerlo de ninguna manera. Quería entretenerlos, en el buen sentido».

«El personaje no es solo dulce y agradable, sino que tiene muchas actitudes que también tiene Pippi Calzaslargas», comentó Göhlen.

La canción que marcó a varias generaciones

La serie resulta difícil de imaginar sin su canción de apertura, un auténtico éxito pegadizo y clásico de las fiestas que Karel Gott convirtió en una melodía inconfundible con su voz de tenor, clara y metálica, pero al mismo tiempo cálida y brillante.

La versión en español de la canción comienza así: «En un país multicolor nació una abeja bajo el sol y fue famosa en el lugar por su alegría y su bondad. Y a la pequeña abeja le llamaron Maya, nuestra bella y dulce abeja Maya…».

El cantante checo no imaginaba el éxito que tendría esta canción. «No tenía ni idea de lo popular que llegaría a ser la canción en Alemania», contó en una ocasión el artista, fallecido en 2019 a los 80 años, a la agencia dpa. «Desde entonces, ninguno de mis conciertos en Alemania podía prescindir de ella», contó.

La participación de Gott en la interpretación de la canción habría surgido más bien por casualidad. Según contó el propio cantante, se encontró por azar con su amigo, el compositor Karel Svoboda (1938-2007). «Me preguntó: ¿Qué haces esta tarde? Y le respondí que iba a tomar un café». En lugar de eso, terminó en un estudio de grabación. «La grabación salió tan bien que terminamos en media hora».

Con información de Agencia DPA

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