La eliminación del subsidio al diésel en Ecuador generará un impacto directo en el costo de vida de los hogares. A partir de un análisis de la estructura de precios de la Canasta Familiar Básica (CFB), se estima que las familias necesitarán 130 dólares adicionales en sus ingresos mensuales para compensar el encarecimiento de bienes y servicios provocado por el alza del combustible.
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Esta medida, implementada por el presidente Daniel Noboa el pasado 13 de septiembre de 2025, responde a una exigencia del Fondo Monetario Internacional (FMI). Desde esa fecha, el precio del galón de diésel se fijó en 2.80 dólares y se mantendrá así hasta diciembre de 2025. A partir de enero de 2026, el precio se ajustará gradualmente hasta alcanzar el valor del mercado internacional, cuyo promedio en América Latina ha sido de 4.10 dólares por galón en los últimos 36 meses.

El diésel es un insumo clave en la economía ecuatoriana. Su uso intensivo en el transporte de materias primas, alimentos y personas significa que cualquier aumento en su precio se traduce en un “efecto cascada”: se incrementan los costos en cada eslabón de la cadena productiva y, finalmente, sube el precio de los productos básicos.
Este efecto amenaza con desestabilizar aún más el presupuesto familiar, encareciendo el costo de vida justo en un contexto de alta inflación y estancamiento salarial.
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