Ecuador escaló 36 posiciones en el ranking global de violencia y ahora ocupa el sexto lugar entre los países más peligrosos del mundo, según el Índice de Conflictos y Violencia Política 2025 elaborado por la organización internacional ACLED (Armed Conflict Location & Event Data).
El informe coloca al país en una lista dominada por países en guerra abiertos o confrontaciones armadas prolongadas, como Palestina, Myanmar y Siria, lo que revela la magnitud del deterioro de la seguridad en territorio ecuatoriano.
Un salto preocupante en violencia
El reporte destaca que Ecuador ha experimentado un aumento significativo de homicidios y hechos violentos relacionados con bandas criminales, especialmente disputas entre grupos como Los Lobos y Los Choneros, cuya fragmentación ha generado luchas territoriales con graves consecuencias para la población.
Gobierno de Noboa bajo presión por falta de políticas efectivas
La llegada del presidente Daniel Noboa no ha revertido la tendencia de inseguridad. Aunque su administración ha anunciado operaciones y medidas de choque contra las organizaciones delictivas, no existen políticas claras y sostenibles que detengan el avance del crimen organizado y las muertes violentas.
Expertos señalan que, a pesar de contar con recursos y esfuerzos aislados, la falta de una estrategia integral de seguridad ha permitido que la violencia se profundice en varias regiones del país, afectando especialmente a zonas urbanas y fronterizas.
La escalada de la violencia pone en evidencia la incapacidad del gobierno para frenar las muertes y proteger a la ciudadanía, lo que genera altos costos sociales, económicos y humanos para Ecuador.
Un país en alerta
El posicionamiento de Ecuador en el sexto lugar mundial de peligrosidad es un llamado de atención no solo para las autoridades, sino también para la comunidad internacional y la sociedad civil. La violencia ha superado los límites tolerables para una nación que, hasta hace pocos años, era considerada relativamente tranquila dentro de la región latinoamericana.
Sin medidas claras, estructuradas y con políticas de largo plazo, la seguridad de los ecuatorianos seguirá en riesgo y la percepción internacional del país como un lugar cada vez más inseguro podría profundizarse. Fin
