La vida de decenas de niños depende de una rifa mientras escasean medicamentos en la red pública

Mientras el sistema público de salud enfrenta un prolongado desabastecimiento de medicamentos e insumos, decenas de familias ecuatorianas aseguran que la única forma de mantener con vida a sus hijos es organizar rifas, ventas de comida y campañas solidarias. Niños con trasplantes, cáncer e inmunodeficiencias llevan hasta cuatro meses sin recibir tratamientos completos, obligando a sus padres a desembolsar entre 200 y 300 dólares por semana para adquirir medicamentos que deberían ser entregados gratuitamente por los hospitales.

La crisis golpea especialmente a pacientes pediátricos trasplantados, para quienes la interrupción de un tratamiento inmunosupresor puede provocar el rechazo irreversible del órgano recibido. Ante la falta de respuestas, las familias anunciaron un plantón nacional para el próximo 4 de agosto, con el objetivo de exigir al Ministerio de Salud el abastecimiento inmediato de medicamentos esenciales.

Rifas y ventas de comida para comprar medicinas que el Estado no entrega

Las madres relatan que el desabastecimiento no solo afecta medicamentos de alta complejidad, sino también insumos básicos como sondas, sueros, analgésicos y antieméticos indispensables para el tratamiento diario de sus hijos.

Muchas familias viajan desde provincias hasta hospitales especializados en Quito, Guayaquil o Cuenca. Sin embargo, al llegar reciben recetas de medicamentos que deben comprar por su cuenta debido a que no existen en las bodegas hospitalarias.

Para cubrir esos gastos organizan rifas, venden alimentos y realizan colectas en sus comunidades. Según los testimonios, cada ciclo de tratamiento implica reunir entre 200 y 300 dólares, una cifra imposible para hogares que ya enfrentan elevados costos de transporte, alimentación y alojamiento durante las hospitalizaciones.

Niños trasplantados enfrentan el mayor riesgo por falta de inmunosupresores

La situación resulta especialmente crítica para los menores que recibieron un trasplante. Una madre, que pidió mantener su identidad en reserva, denunció que el sistema público no dispone del jarabe de ciclosporina, indispensable para administrar la dosis exacta que requiere un paciente pediátrico.

En su lugar, únicamente existen tabletas para adultos, cuya dosificación no siempre puede adaptarse con precisión a los niños.

A ello se suma el desabastecimiento de everolimus, otro medicamento clave para evitar el rechazo del órgano trasplantado. Una caja de 60 comprimidos puede costar 243 dólares en farmacias privadas, mientras que un frasco de ciclosporina importado alcanza 250 dólares desde Colombia, 170 dólares mediante distribuidores privados en Ecuador o alrededor de 100 dólares si se consigue desde España, sin contar los trámites para validar la receta médica.

Las familias anuncian un plantón para exigir respuestas al Ministerio de Salud

Frente al creciente desabastecimiento, organizaciones de familiares de pacientes con enfermedades catastróficas convocaron a un plantón para el 4 de agosto de 2026. Su principal demanda es que el Ministerio de Salud garantice el suministro permanente de inmunosupresores, medicamentos oncológicos, reactivos e insumos médicos en toda la red pública.

Las familias advierten que no se trata únicamente de un problema administrativo, sino de una situación que puede tener consecuencias irreversibles. Alertan que interrumpir un tratamiento por falta de medicamentos puede significar la pérdida de un órgano trasplantado, el avance de un cáncer o incluso la muerte de un niño, por lo que piden una intervención urgente de las autoridades sanitarias.

Fuente: Diario La Hora

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