El economista David Vera, decano de la Business School de la UIDE y exdirector del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), puso en duda la veracidad y confiabilidad de las cifras sobre la reducción de la pobreza presentadas recientemente por el presidente de la República, Daniel Noboa.
A su criterio, no es lógico que la pobreza disminuya de forma drástica cuando el Producto Interno Bruto (PIB) se mantiene estancado y el empleo adecuado no muestra mejoras sostenidas.
Según el experto, existen varios factores técnicos —que van desde cambios metodológicos hasta un marco muestral obsoleto— que hacen que la supuesta “reducción histórica” de la pobreza no se compadezca con la realidad económica del país.
Vera señaló como primer elemento de alerta el hecho de que los datos técnicos hayan sido difundidos por el propio mandatario y no por el INEC, además de publicarse fuera del calendario estadístico habitual.
En entrevista con Radio Pichincha, Vera explicó que la comparabilidad de las cifras se rompió en 2022, tras un cambio en la metodología de las encuestas de empleo. Esto vuelve inexacta la afirmación de una reducción histórica en los últimos 18 años, ya que no existe una serie estadística comparable de largo plazo.
A ello se suma un incremento significativo del margen de error: un dato de pobreza del 21,4 % podría fluctuar entre el 17 % y el 25 %, mientras que en el área rural una cifra oficial del 38 % permite que la realidad oscile entre el 28 % y el 47 %.
Para Vera, estos márgenes impiden que los cambios reportados sean estadísticamente significativos y podrían responder a una selección conveniente de datos, conocida como cherry picking.
Otro punto crítico es el uso de un marco muestral desactualizado. El INEC continúa utilizando una base de muestreo del año 2009, sin incorporar los resultados del censo de 2022.
Esto, según Vera, genera un “agotamiento de la muestra”, ya que se encuesta a las mismas viviendas desde hace 16 años, sin reflejar el crecimiento poblacional ni las nuevas dinámicas urbanas, lo que distorsiona los indicadores de empleo y pobreza.
Falta de coherencia entre las cifras de pobreza y los indicadores macroeconómicos
A su criterio, no es lógico que la pobreza disminuya de forma drástica cuando el Producto Interno Bruto (PIB) se mantiene estancado y el empleo adecuado no muestra mejoras sostenidas.
Para una reducción de la magnitud anunciada —afirmó— el PIB debería haber crecido entre siete y ocho puntos, algo que no ha ocurrido.
Además, otros indicadores como la pobreza multidimensional, la desigualdad y la percepción ciudadana no reflejan la narrativa optimista que el Gobierno intenta posicionar.
