En medio del estiaje más severo de la última década, las principales hidroeléctricas del país enfrentan el desafío de mantener la estabilidad energética nacional. Dos de ellas -Mazar y Coca Codo Sinclair- han sido objeto de comparaciones en medios y análisis técnicos, debido a sus diferencias estructurales y su capacidad de respuesta ante la crisis hídrica.
Mazar: embalse con límite
La hidroeléctrica Mazar, parte del complejo Paute Integral, cuenta con un embalse que le permite almacenar agua y regular su generación.
Sin embargo, esta característica estructural se ha visto comprometida: en septiembre de 2024, el nivel del embalse se acercó peligrosamente a su mínimo operativo, con reservas para apenas seis días.
Esta situación obligó a implementar apagones programados y puso en evidencia la vulnerabilidad de los sistemas dependientes de almacenamiento.
Coca Codo Sinclair: generación por paso, eficiencia sostenida
En contraste, Coca Codo Sinclair -la hidroeléctrica más grande del país con 1.500 MW de capacidad instalada- opera sin embalse. Su generación depende directamente del caudal del río Coca, lo que la convierte en una planta de tipo “a filo de agua”. A pesar de esta condición, ha demostrado una notable capacidad de adaptación: durante el estiaje, mantiene una producción que responde al requerimiento del Operador Nacional de Energía, y en condiciones normales alcanza hasta 1.350 MW.
Desde su inauguración en 2016, Coca Codo Sinclair ha operado de manera óptima, aportando hasta el 30% de la demanda eléctrica nacional. En los últimos meses, ha recibido mantenimiento especializado como parte de un acuerdo estratégico entre el Gobierno ecuatoriano y Power China, con una inversión de $400 millones destinada a garantizar su operación y sostenibilidad hasta 2026.
¿Embalse o paso directo?
La comparación entre Mazar y Coca Codo Sinclair revela dos modelos de gestión energética: uno basado en almacenamiento, otro en flujo continuo.
Si bien el embalse ofrece ventajas en épocas de abundancia hídrica, también implica riesgos cuando las lluvias escasean.
Coca Codo Sinclair ha demostrado que una planta sin embalse puede sostener la generación con eficiencia, siempre que cuente con mantenimiento oportuno y gestión técnica rigurosa. La fortaleza del diseño y construcción de la central, a cargo de Sinohydro, ha quedado demostrada en estos años de generación.
Energía para el desarrollo
Coca Codo Sinclair representa una apuesta estratégica por la soberanía energética, resultado de la alianza entre Ecuador y China, países con más de 45 años de relaciones positivas.
La operación continua de la central desde 2016 ha sido clave para el desarrollo industrial, la electrificación rural y la reducción de emisiones de CO2.
En tiempos de incertidumbre climática, su modelo de generación directa, respaldado por tecnología y talento de las dos naciones, es un factor confiable para el país.
