El documental Mi pueblo, mi devoción, presentado por la Embajada de China en Ecuador en el Centro Español de Quito, abrió un espacio de reflexión sobre uno de los procesos de transformación social más relevantes del siglo XXI: la erradicación de la pobreza extrema en China. Durante el cineforo, la docente e investigadora Lorena Herrera-Vinelli sostuvo que el éxito chino no puede entenderse únicamente desde el crecimiento económico, sino desde una política pública construida en el territorio y con una visión de largo plazo.
China logró sacar de la pobreza a cerca de 800 millones de personas desde 1978 y cumplió con una década de anticipación la meta de reducción de la pobreza establecida en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Para Herrera-Vinelli, este resultado responde a un modelo de desarrollo que integra liderazgo político, organización territorial y bienestar humano.
El documental muestra que la lucha contra la pobreza va más allá del crecimiento económico
La investigadora, doctora en Estudios Internacionales por FLACSO Ecuador y docente de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), señaló que la imagen de China suele asociarse con su influencia en la geopolítica y en organismos multilaterales, pero que el documental revela una dimensión menos conocida.
«China, más allá del crecimiento económico que ha logrado como segunda economía global, lidera espacios multilaterales como el G20, el G77, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y la iniciativa de la Franja y la Ruta. Sin embargo, este documental demuestra que el Partido Comunista de China trabaja desde la construcción de políticas públicas directamente en el territorio», afirmó.
Según explicó, esa presencia permanente en las comunidades permitió convertir la reducción de la pobreza en una estrategia estructural y sostenida.

Asistentes al Cine – Foro realizado en el Centro Español en Quito. Consta el embajador de China en Ecuador, Sun Xianjiang.
Un modelo basado en cooperación, desarrollo humano y trabajo comunitario
Herrera-Vinelli destacó que la experiencia china rompe con la idea de que la pobreza solo se combate mediante mayores ingresos.
A su juicio, el documental evidencia que para China la pobreza es un fenómeno multidimensional que requiere fortalecer el cooperativismo, el trabajo comunitario y la presencia permanente de servidores públicos comprometidos con el desarrollo de las comunidades.
En ese contexto, resaltó el papel de los secretarios residentes en aldeas, quienes representan el vínculo entre las políticas nacionales y las necesidades concretas de la población rural, convirtiéndose en protagonistas del proceso de transformación social mostrado en la película.
Una experiencia que América Latina debería analizar
La académica sostuvo que uno de los principales mensajes del documental es que el liderazgo no depende únicamente de las decisiones del presidente Xi Jinping, sino de una estructura institucional que comparte una visión común de desarrollo.
Indicó que los ideales, valores y principios que orientan las políticas públicas chinas buscan garantizar mejores condiciones de vida para toda la población, promoviendo un desarrollo que no se limita al crecimiento económico, sino que incorpora dimensiones sociales y humanas.
Finalmente, consideró que la experiencia presentada en Mi pueblo, mi devoción ofrece lecciones valiosas para América Latina. «Muchos países de la región deberían conocer estas experiencias e impulsar estrategias orientadas a generar las mismas condiciones de bienestar para todas las personas, porque todos los seres humanos merecen mejores oportunidades de desarrollo», concluyó. Fin
