A pesar de los hallazgos positivos, los autores del estudio sugieren cautela.

Dormir bien es un desafío cotidiano para millones de personas. Y aunque la actividad física suele figurar entre las primeras recomendaciones médicas, no todas las rutinas ofrecen los mismos beneficios frente al trastorno del sueñoUn análisis llevado a cabo por investigadores de la Universidad del Deporte de Harbin, en China, comparó diversos entrenamientos y reveló un claro ganador para combatir el insomnio: el yoga de alta intensidad.

El trabajo, publicado en 2025 por la editorial Springer Nature en la revista Sleep and Biological Rhythms, analizó datos de 30 ensayos controlados y aleatorizados con más de 2.500 participantes de todas las edades en más de una docena de países. Al evaluar los efectos de prácticas como la caminata, el entrenamiento de fuerza, el ejercicio aeróbico y disciplinas tradicionales como el taichí, la evidencia señaló que el yoga constante guarda la relación más sólida con la mejora en la calidad del descanso.

Los científicos establecieron una rutina idónea para abordar los problemas del sueño: dos sesiones semanales de yoga de alta intensidad, con una duración máxima de 30 minutos por clase. A diferencia de las secuencias lentas y relajantes habituales, esta modalidad exige una transición ágil entre posturas y aprovecha el propio peso corporal como resistencia muscular continua.

Esta combinación particular resultó significativamente superior al ejercicio aeróbico convencional. El secreto de su eficacia parece radicar en la fusión deliberada del esfuerzo muscular contra una fuerza de oposición —como en las planchas o en la postura de perro boca abajo— y un control estricto de la respiración, que estimula el nervio vago y activa el sistema nervioso parasimpático.

Otras disciplinas también mostraron efectos positivos destacables en cuanto al sueñoLa caminata y el entrenamiento de fuerza ocuparon los siguientes puestos en la lista de efectividad. Igualmente, investigaciones sobre el taichí demostraron que sus beneficios a largo plazo logran equipararse a los de la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, gracias a su accesibilidad y facilidad de integración en la rutina diaria.

A pesar de los hallazgos positivos, los autores del estudio sugieren cautela. Es indispensable, sostienen, el desarrollo de ensayos clínicos adicionales de alta calidad que confirmen estos mecanismos biológicos, porque cada organismo reacciona de manera única ante la actividad física y no existe una fórmula mágica aplicable a todos los casos por igual. Los expertos aconsejan ir a consulta médica cuando la falta de descanso interfiere con la calidad de vida.

Con información de – RT

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