GUIYANG, El Puente del Gran Cañón de Huajiang, ubicado en la provincia suroccidental china de Guizhou, certificado por Guinness World Records como el más alto del mundo con una altura verificada de 626,01 metros, se ha convertido en un nuevo destino turístico tras su entrada en funcionamiento en septiembre de 2025.

Una de las atracciones ofrecidas es el puenting de realidad virtual. Allí, José Enrique Vera Ortega, un estudiante peruano de MBA del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), no puede evitar gritar de emoción y se aferra con fuerza a la barra de sujeción que tiene delante, mientras siente el viento rugiendo en sus auriculares.
«Es tan realista que da tanto miedo como el puenting de verdad», exclama al quitarse las gafas.
Justamente en el puenting real, no lejos del virtual, una joven china se lanza hacia la profundidad del cañón, de más de 300 metros, con su cuerda elástica bien atada.
Estas son algunas de las opciones de entretenimiento que brinda el área de servicios, desarrollada simultáneamente con la etapa de construcción inicial del puente, la cual incluye, junto a los saltos desde gran altitud, ascensores panorámicos, paseos por superficies de cristal y espectáculos de luces con cortina de agua, entre otros.
Esta área fue inaugurada en octubre de 2025 y ha recibido hasta la fecha más de 2,4 millones de visitantes, tanto chinos como extranjeros.
Después de su experiencia virtual de deporte extremo, Vera Ortega pasó al Café 625, una cafetería cuyo nombre se debe a que inicialmente la altura de la megaobra se había calculado en 625 metros.
Cuando llegue a este lugar, ubicado en la terraza panorámica y que se abrió a principios de 2026, debe guardar para ser atendido, pues se está realizando limpieza.
Por supuesto, es necesario mantener todo en condiciones impecables para recibir a los numerosos turistas, quienes dejan hasta 20.000 yuanes (unos 2.940 dólares) en ventas diarias, comenta un barista de apellido Luo.
El peruano formó parte de una delegación de 12 profesores y estudiantes de la Universidad de Harvard y el MIT que entre el 17 y el 25 de mayo visitaron Shenzhen, Guizhou y Beijing, con el fin de aumentar los intercambios culturales y la confianza mutua entre pueblos.
De pie ante el puente, comenta admirado: «es realmente increíble ver hasta dónde pueden llegar los seres humanos», y confiesa que si no lo hubiera apreciado con sus propios ojos, no podría creer que algo de tal magnitud se levantara sobre un abismo tan vasto y hondo.
Al atravesar el gran cañón, conocido como «la grieta de la Tierra», la estructura ha permitido reducir el tiempo de viaje a través de él de dos horas a solo dos minutos.
El vano principal del puente alcanza los 1.420 metros, según las autoridades provinciales de transporte de Guizhou.
Esto lo convierte en el de tipo colgante con entramado de vigas de acero de mayor envergadura en el mundo que se ha edificado en una zona montañosa.
Guizhou es la única provincia sin llanuras del país y está dominada por paisajes kársticos donde los barrancos y las grietas aparecen constantemente.
Por mucho tiempo, para superar sus barreras geográficas, ha dependido de túneles y puentes. Hasta la fecha, ha construido o está construyendo más de 32.000 de estos últimos, lo cual refleja un aumento de 10 veces desde la década de 1980.
Además, alberga casi la mitad de los 100 más elevados del planeta.
«En general, los puentes significan conexión.
Es maravilloso ver la atención que presta Guizhou para conectar a la gente, brindarle mejores oportunidades y facilitar su acceso hacia las ciudades mayores», resalta Vera Ortega.
Su primera visita al país asiático, por motivo de negocios, se dio una década atrás, cuando permaneció principalmente en la municipalidad oriental de Shanghai y sus alrededores.
Ahora, ha quedado muy impresionado por el desarrollo de las regiones interiores.
«Hace diez años, en Shanghai, vi la enorme ciudad que esperaba.
Pero esta vez, no imaginaba este nivel de desarrollo en el interior, en la parte occidental de China», comenta al reflexionar sobre sus dos visitas.
«La transformación de China no se da solo en las metrópolis, sino que el crecimiento está ocurriendo en todo el país: comienza en las grandes ciudades y luego llega a las más pequeñas», destaca.
Con información de – Xinhua
