El astro argentino, ganador de ocho Balones de Oro y considerado uno de los mejores futbolistas de la historia, recibe el trofeo antes de encarar su último Mundial.

El futbolista Lionel Messi ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026. El jurado, presidido por la nadadora Teresa Perales y compuesto por otros 12 expertos reunidos en la mañana de este miércoles, ha elegido al argentino entre 27 candidaturas de 12 nacionalidades por “su deslumbrante talento, su excepcional trayectoria deportiva y su formidable y continuada labor solidaria para promover el acceso a la educación y el cuidado de la salud de los niños más desfavorecidos”.

Pero Messi no es solo eso. El fallo añade que el jugador formado en la cantera del Barcelona “se ha ganado también el respeto y admiración de todos por su ejemplar comportamiento dentro del campo y por su constancia, humildad y compromiso con el juego colectivo”.

Tras la Creu de Sant Jordi de 2019, España vuelve a encumbrar a Messi. Es el octavo argentino que viajará a Oviedo. De Bunge a Sandra Díaz, la presencia argentina —y próxima— recorre los premios Príncipe, hoy Princesa, de Asturias con una constancia silenciosa. En 1982, Bunge en Comunicación y Humanidades. En 1985, Alfonsín, en Cooperación Internacional, y también la ciencia, con Vázquez y Rosenblueth en Investigación Científica y Técnica. En 2002, Barenboim y Said, Concordia. Después, Quino, Comunicación y Humanidades, en 2014. Les Luthiers, en el mismo apartado, en 2017. En 2019, Díaz, Investigación Científica. Y ahora Messi, Deportes. El octavo. Distintos campos, un mismo hilo conductor: prestigio. Ninguno, sin embargo, con el vínculo afectivo y deportivo de Messi con España.

En el año 2000, en una Argentina que ya olía a crisis, apareció el Barcelona. Y con él, una doble posibilidad para un Lionel canijo —con un problema hormonal que el club asumió— y para toda la familia. “El día en que salimos desde Argentina con un bagaje de sueños e ilusiones, pero también con muchos miedos, Lionel parecía disfrutar de ese viaje. Seguramente, en su cabeza solo giraba la idea de conocer, llegar y quedarse en Barcelona. Pero supongo que también empezaba a forjarse la idea de triunfar en lo que más quería: el fútbol”, describía Jorge, su padre, sobre ese éxodo junto a Leo.

Y de qué manera lo consiguió. En 2004 debutó con el primer equipo del Barcelona. Diecisiete años después, tras un pacto que Joan Laporta no pudo —o no quiso— sostener, Messi dejó el club y se marchó al PSG. Su legado, en cualquier caso, no tiene precedentes: 778 partidos, 672 goles y 288 asistencias. Y 35 títulos: entre ellos, 10 Ligas y cuatro Champions. El compromiso con la competición —con el fútbol— se trasladó de París a Miami, siempre unido a la selección argentina. Hoy suma 47 títulos y apunta al Mundial de 2026, en Estados Unidos, México y Canadá después de haber alzado la Copa en el último, en Qatar 2022.

Líder de la Albiceleste como en su día lo fue del Barça, se encuentra ya en Kansas, donde la Albiceleste trabaja para revalidar ese título conquistado en Qatar 2022. Está a punto de jugar su sexto Mundial a partir del 11 de junio en EE UU, México y Canadá y batirá junto a Cristiano Ronaldo (Portugal) y Guillermo Ochoa (México) el récord de campeonatos del mundo disputados.

Messi se marchó de España, pero nunca dejó de pensar en Barcelona. “Tengo muchas ganas de ir para ahí, que extrañamos mucho Barcelona, que los nenes continuamente y mi mujer hablamos cosas de Barcelona, la idea de volver a vivir ahí”, dice Messi. No engaña: prepara su regreso. En el último mes compró el UE Cornellà, un proyecto que le ilusionó especialmente, pero también amplió su patrimonio en Barcelona, junto con las galerías Via Wagner en Turó Park. Una adquisición a través de su sociedad, Socimi, que ya controlaba un edificio en la calle Urgell, junto al Clínic. Ahora suma otra pieza. Menos brillante. Más estratégica. A su alrededor crecen otros proyectos: MiM Hotels —Sitges, Ibiza, Mallorca, Baqueira, Sotogrande, Andorra—, operados por Meliá. Y Hincha, con Nandu Jubany. Ladrillo, marca y cocina. Y fútbol. Negocio diversificado para el argentino que siempre tuvo en la mira de sus negocios, es decir, de su futuro tras la retirada, a España.

Y España lo honra con el Princesa de Asturias. Según el reglamento de la Fundación, este galardón está destinado a distinguir “las trayectorias que, por medio del fomento, desarrollo y perfeccionamiento del deporte y su dimensión social, se hayan convertido en un ejemplo de las posibilidades que la práctica deportiva conlleva en beneficio de los seres humanos”. La entrega se celebra cada octubre en Oviedo, en una ceremonia solemne presidida por los Reyes, junto a la Princesa de Asturias y la infanta Sofía. Cada premio incluye una escultura de Joan Miró —símbolo del galardón—, un diploma, una insignia y una dotación de 50.000 euros.

Con información de El País

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