Una investigación basada en los corales de Galápagos demuestra que es un 36,5% más fuerte que durante el periodo preindustrial, una cifra que va de la mano con el incremento de la temperatura global.

Sequías, inundaciones, incendios forestales, daños en infraestructuras, blanqueamiento de corales y efectos sobre la agricultura y la salud. El Niño, un patrón climático caracterizado por el aumento del calor en la superficie del agua en las áreas tropicales del Pacífico, está detrás de algunos de los fenómenos climáticos más extremos que suceden cada pocos años en distintas partes del planeta. Aunque corresponde a un ciclo natural del océano, sus episodios parecen adquirir una intensidad y recurrencia crecientes, impulsados por el aumento de la temperatura del mar provocado por el cambio climático.

Un estudio que se publica este jueves en la revista Science concluye que la temperatura superficial del Pacífico oriental ha aumentado un 36,5% respecto al periodo preindustrial, hasta situarse en niveles excepcionales, como resultado del calentamiento de los océanos. Para llegar a la conclusión, un equipo internacional de científicos investigó los corales de las islas Galápagos, en Ecuador, que han guardado en sus esqueletos el registro de la temperatura del mar durante siglos.

Julie Cole, científica especializada en cambio climático y primera autora del estudio, ve este dato como “una gran bandera roja”, aunque aclara que ese porcentaje no se traduce directamente en los impactos sobre las personas y el ecosistema. La magnitud de sus efectos depende también de las características de cada territorio y de su capacidad para anticiparse y responder. Ahí radica la importancia de gobiernos que sepan prevenirlos.

El Niño se origina en el océano Pacífico ecuatorial, sobre todo en su zona central y oriental, frente a las costas de Ecuador y Perú, y sus efectos se extienden a otras regiones de América, a Asia, África y Oceanía. La temperatura del océano oscila hoy con una intensidad que no tiene equivalente en el último milenio y el aumento se ha acelerado especialmente durante las últimas décadas, apuntan los investigadores de la Universidad de Michigan, Edimburgo, Arizona, California y el Colorado College. Específicamente, calculan que la variabilidad actual asociada al fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés) es un 36,5% mayor que durante el periodo preindustrial, entre los años 1000 y 1850; y es también un 16,2% superior a la registrada durante el siglo XX. “El sistema de El Niño se está haciendo mucho más fuerte. En lugar de tener pequeñas subidas y bajadas de temperatura, estamos viendo unas mucho mayores”, afirma la investigadora principal.

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