La detención del Lobo Menor en la capital mexicana ilumina la relación delictiva entre los tres países, conectada al tráfico de cocaína.
México ha capturado este miércoles a Ángel Esteban Aguilar, Lobo Menor, uno de los líderes del grupo criminal ecuatoriano Los Lobos, designado como organización terrorista por Estados Unidos en septiembre. Llegado a México bajo un nombre falso, Lobo Menor ha sido enviado este mismo miércoles a Colombia, paso previo a enfrentar a la justicia en Ecuador.
El ministro del Interior del país sudamericano, John Reimberg, ha detallado que Lobo Menor tenía una orden de captura por el asesinato en 2023 de Fernando Villavicencio, entonces candidato a la presidencia.
Detenido en la colonia Polanco, un lujoso barrio de la zona centro de Ciudad de México, la presencia de Aguilar en el país ilumina el circuito delictivo instalado entre México y Ecuador, con parada obligada en Colombia. El presidente de este último país, Gustavo Petro, ha celebrado la captura y ha señalado que, además de tener vínculos con grupos criminales mexicanos, Lobo Menor está relacionado con alias Mordisco, líder del conglomerado de grupos disidentes de las FARC, que reniegan del acuerdo de paz firmado hace 10 años.
La duda es qué hacía Lobo Menor en México, si estaba escondido o en viaje de negocios. Desde hace tiempo, al menos década y media, autoridades de diferentes países de la región han señalado la relación de bandas criminales ecuatorianas con grupos delictivos mexicanos. Las primeras canalizan cocaína producida en Colombia hacia sus puertos y luego la envían al norte, donde los segundos se encargan del último eslabón de la cadena logística, su trasiego a Estados Unidos, el consumidor número uno a nivel mundial.
En el caso de Los Lobos, una de las bandas más potentes de Ecuador, el Gobierno de Donald Trump ha señalado su presumible vínculo con estructuras ligadas al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), grupo criminal con presencia en prácticamente todos los Estados de México, la capital incluida. Las autoridades no han detallado los posibles motivos de la estancia de Aguilar en la ciudad, donde la comunidad colombiana –país emisor del pasaporte falso del criminal– ha aumentado en los últimos años.
El Gobierno ecuatoriano conoce las relaciones del CJNG con el crimen local desde hace al menos cinco años, según documentos del Ejército mexicano, a los que ha tenido acceso EL PAÍS. Entonces, el grupo se relacionaba con una banda hermana de Los Lobos, Los Lagartos, que no pudo consolidar su poder.
La muerte reciente del líder del CJNG, Nemesio Oseguera, Mencho, en un enfrentamiento con militares, en Jalisco, en el centro de México, opaca el dibujo de la rama criminal que forman ahora mismo unos y otros, mexicanos y ecuatorianos. La volatilidad de las bandas del país sudamericano, en constante proceso de atomización, enturbia aún más cualquier posible entendimiento.
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