Santa Cruz (Bolivia), 24 ago (Sputnik).- La producción de granos y alimentos en el área rural de Bolivia se ha vuelto una especie de peregrinación hasta las gasolineras, con largas filas por días bajo el sol, esperando el abastecimiento de diésel.
El carburante, que ya escaseaba desde hace meses, hoy cuesta el doble, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria en el país.
La Agencia Sputnik hizo un recorrido por el municipio de San Pedro, distante a 134 kilómetros al norte del departamento de Santa Cruz (este), donde se produce más del 60 por ciento de la soya del país, y se constató que los productores deben lidiar todos los días con una serie de dificultades.

Guillermo Yucra (52 años) y Juan Ortega (54) son dos productores que permanecen en la fila para comprar diésel, en la única gasolinera que está en el ingreso a San Pedro, y lamentan que la subida del precio del carburante impactará en el costo de la canasta básica de alimentos.
«Estamos hace 24 horas en fila para comprar diésel y son muy pocos los 120 litros al mes que instruyó vendernos el Gobierno. Eso da para fumigar un solo día y no alcanza para trabajar. Hoy estamos en época de fumigaciones y en los próximos meses entramos en la época de cosecha de soya y el diésel no abastecerá», alertó Yucra, parado junto a dos barriles vacíos, cada uno con capacidad de 159 litros.
Aseguró que el decreto 5676 promulgado el 17 de agosto, que sube el precio del diésel de 9,80 a 18 bolivianos debe ser derogada, porque no es sostenible para la producción de alimentos.
«En la zona norte de Santa Cruz cosechamos dos veces al año la soya, en verano e invierno, por eso requerimos diésel», dijo.
En los surtidores de los municipios de Warnes, Montero, Saavedra, Minero, que están sobre la carretera entre la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y San Pedro, existen largas filas de tractores, camiones y vehículos con sus tanques esperando el abastecimiento del carburante.
En San Pedro, cuya población es de 15.246 habitantes, toda la actividad económica gira en torno al cultivo de granos como soya, maíz, sorgo, trigo y arroz.
En sus calles polvorientas es común ver pasar tractores y cosechadoras de gran tamaño, y encontrar al paso proveedores de semillas y agroquímicos.
Bolivia produce solo 3,2 millones de toneladas de soya, mientras que la Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas, cuyas fábricas transforman el grano en subproductos para la exportación, tiene una capacidad de molienda de 5,3 millones de toneladas, por lo que existe un déficit de 2 millones de toneladas.
Ortega reaccionó con más furia contra el Gobierno de Rodrigo Paz, que asumió en noviembre de 2025, porque no ve políticas que incentiven la producción de alimentos en el país.
«La verdad que estamos arruinados, este Gobierno maldito nos puso límites a la compra del diésel. En este momento solo nos están vendiendo 120 litros. Esa cantidad es insuficiente, por ejemplo, un tractor requiere 180 litros y no nos quieren vender más. Realmente, estamos con mucha rabia porque debemos hacer filas para obtener el diésel», expresó a la Agencia Sputnik.
Argumentó que actualmente el sorgo está listo para cosecha, pero no cuenta con diésel suficiente para que los tractores empiecen a levantar el grano, cuyos cultivos adquirieron un color rojizo por la madurez que presentan.
«Los productores pasamos mucho tiempo en las filas en gasolineras, muchas veces ni alcanza para todos el combustible. Con la subida del precio del diésel la situación es más difícil aún. Para comprar dos tanques de diésel debo tener al menos 10.000 bolivianos en el bolsillo (869,40 dólares)», protestó.
Las dificultades no solo pasan por la falta de diésel, sino también por caminos intransitables para sacar la cosecha a la ciudad, prohibición de usar biotecnología en las semillas cultivadas y precios bajos para la soya por el contrabando que ingresa al país.
Estos aspectos los alientan a dejar de producir alimentos para emigrar a otros países o destinar sus esfuerzos a otras actividades económicas.
«Los agricultores estamos con muchas dificultades, creo que vamos dejar de producir alimentos», afirmó Ortega.
El argumento del Gobierno para explicar la escasez de diésel y su alto precio es que el contrabando a países vecinos, producto de la subvención estatal, dejó sin carburante al país.
Ángel Cuéllar (48) es otro productor de granos de San Pedro que accedió a mostrar sus cultivos de sorgo y soya a la Agencia Sputnik y ratificó las palabras de sus vecinos, al señalar que la actual situación de desabastecimiento de carburantes pone en duda todos sus proyectos agrícolas.
«Estoy en la producción hace 20 años, siembro soya, sorgo, trigo. En el tema de la siembra de soya estamos muy preocupados, porque la subida de diésel e insumos agrícolas están muy caros. Por eso esto está estancando el crecimiento del agricultor, y esto se va trasladar a la canasta familiar», advirtió.
Consideró que la subida del diésel impactará en todos los precios, desde alimentos hasta el transporte.
«Hay agricultores que están pensando en dejar de sembrar para irse a otros lados», admitió.
Actualmente, tiene cultivos de sorgo, que usa como un cultivo de rotación de la soya, y está a pocos días de cosechar para su comercialización como alimento para granjas avícolas.
«El tema del diésel venimos peregrinando desde hace tres años para que haya solución, haciendo filas de hasta una semana para poder comprar apenas 600 litros, pero eso apenas alcanza para dos o tres días de trabajo, en época de siembra. En época de cosecha, por ejemplo, un tractor consume casi 320 litros. Por eso estamos preocupados, y la subida del diésel está golpeando al agricultor», expresó.
San Pedro es una de las regiones más apetecidas para la siembra de granos, debido a la humedad que proveen los ríos adyacentes Piraí y Grande.
En cuanto al rendimiento, se produce hasta 3 toneladas por hectárea, una cantidad destacable en Bolivia, porque en otras zonas apenas se alcanza a recoger una tonelada por hectárea. (Sputnik)
