«Servir al pueblo»: el principio que transformó la vida de millones en China y que hoy inspira al mundo
La erradicación de la pobreza extrema en China suele resumirse en cifras: cerca de 100 millones de personas salieron de esa condición en menos de una década. Sin embargo, detrás de ese resultado existe una historia mucho más profunda, marcada por el sacrificio de miles de servidores públicos que trabajaron durante años en las zonas más remotas del país. Ese fue el mensaje que compartió Lu Yang, consejero de la Embajada de China en Ecuador, durante la presentación en Quito del documental Mi pueblo, mi devoción.
Visiblemente emocionado tras ver por segunda vez la producción audiovisual, el diplomático aseguró que las escenas retratan hechos reales y recordó una experiencia que vivió hace una década, cuando trabajaba en el Ministerio de Relaciones Exteriores de China y fue testigo del enorme esfuerzo desplegado para combatir la pobreza en las comunidades rurales más apartadas del país.
El funcionario que perdió la vida ayudando a una comunidad rural
Durante su intervención, Lu Yang narró una historia que, según dijo, resume el verdadero espíritu de la campaña nacional contra la pobreza.
Recordó que uno de sus superiores en la Dirección General para América Latina de la Cancillería china fue enviado como parte del programa de asistencia a una aldea de la provincia de Yunnan, una de las regiones que históricamente registró mayores índices de pobreza.
Allí conoció el caso de un joven funcionario de poco más de 30 años que murió mientras se desplazaba, bajo intensas lluvias, para verificar los daños ocasionados por un desastre natural y coordinar la ayuda para la población afectada.
El servidor público dejó un hijo de apenas dos o tres años. Para Lu Yang, su historia simboliza el compromiso asumido por miles de cuadros que abandonaron sus hogares para vivir durante años en comunidades rurales con el objetivo de acompañar a las familias, impulsar proyectos productivos y garantizar que ninguna quedara excluida del desarrollo.
«El documental no es una ficción. Refleja historias reales de personas que dedicaron e incluso entregaron su vida para ayudar a las comunidades más pobres», afirmó.
«Servir al pueblo», una filosofía que orientó la lucha contra la pobreza
El consejero explicó que uno de los principios históricos del Partido Comunista de China ha sido «servir al pueblo», una idea que, según señaló, ha guiado las políticas públicas orientadas a reducir las desigualdades y mejorar las condiciones de vida de toda la población.
A su juicio, el crecimiento económico solo adquiere sentido cuando sus beneficios llegan también a quienes viven en condiciones más vulnerables.
«Uno puede vivir bien, pero también debe procurar que los demás puedan vivir mejor», expresó durante el conversatorio realizado tras la proyección del documental.
Para el diplomático, esa visión permitió que el desarrollo económico estuviera acompañado por programas de asistencia, infraestructura, educación y generación de ingresos destinados a las zonas rurales más rezagadas.
Las montañas de China y los Andes ecuatorianos: una realidad similar
Lu Yang también estableció un paralelo entre las regiones montañosas del suroeste chino y las comunidades indígenas y campesinas de Ecuador.
Tras una reciente visita a Chimborazo, señaló que encontró desafíos muy similares a los que enfrentaban numerosas aldeas de China hace algunos años: aislamiento geográfico, dificultades para acceder a mercados y limitadas oportunidades económicas.
En ese contexto, sostuvo que el desarrollo rural requiere planificación, acompañamiento técnico y proyectos productivos adaptados a las características de cada territorio, especialmente en actividades agrícolas y pecuarias que permitan mejorar los ingresos familiares de manera sostenible.
Un documental que pone rostro a uno de los mayores logros sociales de China
El documental Mi pueblo, mi devoción busca mostrar que detrás de uno de los procesos de reducción de pobreza más grandes de la historia existen miles de historias personales de esfuerzo, solidaridad y vocación de servicio.
El testimonio de Lu Yang complementó ese mensaje al recordar que el éxito de esta política no se explica únicamente por las inversiones realizadas, sino también por el trabajo de servidores públicos que convivieron con las comunidades, compartieron sus dificultades y contribuyeron a construir nuevas oportunidades para millones de personas.
Más allá de las cifras, el diplomático invitó a mirar el componente humano de esa transformación, donde el compromiso con el bienestar colectivo se convirtió en uno de los pilares del desarrollo alcanzado por China. Fin
