Montevideo (Mesa Américas), 5 abr (Sputnik).- La situación del cáncer en América Latina atraviesa un «mal» momento, marcado por el aumento sostenido de casos y el hecho de que no es un tema prioritario para los gobiernos, dijo a la Agencia Sputnik el oncólogo argentino Eduardo Cazap.
«El cáncer ocupa un lugar muy pequeño en las prioridades de los Gobiernos latinoamericanos y esto se suma a que en general la salud en el mundo no es considerada como un tema importante», sostuvo Cazap, presidente fundador de la Sociedad Latinoamericana de Oncología Médica.
Según detalló, en la mayoría de los países latinoamericanos los temas de salud quedan relegados frente a otras preocupaciones, como la economía, la seguridad o el empleo.
«En mi experiencia, a la población le interesa la salud cuando está enfermo alguien de la familia o ellos mismos. Si no, nadie se preocupa», agregó.
Esa falta de prioridad tiene consecuencias directas en la forma en que se diseñan las políticas públicas; para Cazap, uno de los principales problemas es la ausencia de planificación a largo plazo.
«Los Gobiernos quieren medidas inmediatas. No conozco ningún país de la región que piense en la salud de su gente a 10, 15 o 20 años como sí lo hacen Corea del Sur, Islandia o Noruega. (…) Acá nuestros gobernantes están en el poder, con suerte, un año», afirmó.
«FUERA DE CONTROL»
El oncólogo argentino sostuvo que el estado actual del cáncer en la región es «en una sola palabra, malo».
Explicó que la incidencia y la mortalidad no sólo crecen, sino que lo hacen en un contexto donde enfermedades crónicas como diabetes, obesidad y problemas cardiovasculares, están en aumento.
«La situación de la incidencia y mortalidad del cáncer y de las enfermedades en América Latina está fuera de control», afirmó.
Según la Organización Panamericana de la Salud, el cáncer es una de las principales causas de muerte en las Américas y en 2022 representó 1,4 millones de fallecimientos.
Asimismo, en 2022 hubo más de 4,2 millones de nuevos casos de cáncer en la región y se estima que para 2045 los casos aumentarán un 60 por ciento, llegando a 6,7 millones de personas.
FRAGMENTACIÓN
Otro problema identificado por el especialista es el funcionamiento de los sistemas de salud.
«Si usted me pregunta cuál es el cuello de botella, yo creo que son los sistemas de salud», afirmó.
El experto dijo que en muchos casos los médicos indican tratamientos adecuados, pero los pacientes no logran acceder a ellos en tiempo y forma.
«Muchas de esas indicaciones no pueden llegar a destino porque el sistema de salud no se los provee, se demora o no responde a esa necesidad. Para ser concreto, si usted me dice cuál es el cuello de botella, yo creo que son los sistemas de salud», agregó.
Esa falta de articulación impacta directamente en los resultados, incluso en países con sistemas relativamente desarrollados, indicó.
SIN PREPARACIÓN PARA EL FUTURO
El escenario hacia adelante es aún más desafiante; el aumento de casos proyectado será mayor al esperado por el crecimiento poblacional.
«¿Los sistemas de salud de Latinoamérica están preparados para el aumento proyectado de casos? No, en absoluto», advirtió Cazap.
El especialista explicó que el crecimiento del cáncer responde a múltiples factores: el envejecimiento de la población, la urbanización, los cambios en los hábitos de vida y el aumento de enfermedades asociadas como la obesidad.
Ese incremento ocurre, además, en sistemas que ya muestran signos de saturación, advirtió.
«Eso lleva a una población más enferma que requiere más tratamientos y el sistema cada vez aguanta menos», afirmó.
UN SISTEMA QUE LLEGA TARDE
Para el especialista, el problema no es sólo de acceso o financiamiento, sino también de enfoque.
«Cuando hoy se cura a alguien llegamos tarde», afirmó.
La medicina debería centrarse en evitar la enfermedad, pero eso requiere políticas de prevención que no suelen ser prioridad, agregó.
«Hoy la medicina tiene que aspirar a que la gente no se enferme», dijo.
Sin embargo, ese tipo de políticas no generan resultados inmediatos, lo que limita su atractivo para los Gobiernos, indicó.
EDUCACIÓN: CLAVE PENDIENTE
Frente a este escenario, Cazap sostuvo que la educación de la población, de los especialistas y de los Gobiernos aparece como un elemento central para revertir la situación, pues el problema que enfrenta la región no es la ausencia de recursos, sino la forma en que estos se comprenden y se utilizan.
«No hay un nivel de educación adecuado de cómo hoy las universidades deberían enseñar a los médicos, de cómo los sistemas de salud deberían funcionar, de cómo los gobiernos se deberían comportarse», resaltó.
En esa línea, remarcó que el desafío no pasa necesariamente por aumentar el gasto, sino por mejorar su eficiencia.
«Están los recursos (…) pero el dinero no está empleado con la eficiencia necesaria para que dé su rédito mayor a la gente», explicó.
Para el oncólogo, existe la necesidad de mejorar la calidad de la información y su circulación, en un contexto donde la desinformación también juega un rol negativo.
«Es fundamental la difusión de la información correcta. La gente debe considerar que aún hoy la inteligencia artificial tiene mucho error en temas médicos. Si alguien se siente mal, debe ir al médico, no consultar a ningún aparato», concluyó. (Sputnik)
