La economía ecuatoriana atraviesa un escenario de creciente presión fiscal, incertidumbre energética y limitadas capacidades de inversión pública. Un nuevo análisis de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes) alerta que el país mantiene desequilibrios estructurales que obligarán al Gobierno a continuar ajustando el gasto, endeudándose y enfrentando problemas de liquidez en medio de una compleja coyuntura política, energética y social.
Cordes advierte estrechez fiscal y dificultades para sostener el gasto estatal
La Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes) sostiene que Ecuador mantiene una situación de “estrechez fiscal” que se profundizará durante 2026 debido al elevado déficit presupuestario, el incremento de obligaciones financieras y la limitada capacidad de generación de ingresos permanentes. Según el análisis, el país todavía debe ejecutar más del 60% del ajuste comprometido con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que obligaría al Ejecutivo a mantener medidas de austeridad y nuevas reformas económicas.
El reporte señala además que el Presupuesto General del Estado presenta ingresos sobreestimados y gastos subestimados, situación que incrementa los riesgos de atrasos en pagos a proveedores, gobiernos locales y sectores estratégicos.
Crisis eléctrica sigue generando incertidumbre en Ecuador
El documento también coincide con un momento de alta fragilidad en el sistema energético nacional. Ecuador enfrenta dificultades para incorporar nueva generación eléctrica firme mientras crecen las alertas por déficit de capacidad y vulnerabilidad del sistema hidroeléctrico.
En las últimas semanas, el Gobierno declaró desierta la contratación de la central termoeléctrica El Descanso, proyecto que buscaba incorporar 60 MW de generación. Paralelamente, reportes técnicos advierten que el país requiere entre 900 y 1.000 MW adicionales para cubrir la demanda nacional y enfrentar el próximo estiaje.
El Cenace mantiene monitoreo permanente del Sistema Nacional Interconectado y ha recurrido nuevamente al uso de autogeneradores privados industriales para reducir riesgos de racionamientos masivos.
Ajustes económicos, combustibles y presión social
A la presión fiscal y energética se suma el incremento internacional del precio del petróleo, que provocó nuevos ajustes en los combustibles y problemas de abastecimiento en algunas provincias. Este escenario ocurre mientras el Gobierno mantiene el conflicto armado interno y el toque de queda en varias zonas del país.
Analistas advierten que la combinación de crisis eléctrica, inseguridad, desaceleración económica y ajustes fiscales configura uno de los momentos más complejos para la administración de Daniel Noboa desde el inicio de su mandato.
Con información de CORDES
