En medio de reportes ciudadanos sobre escasez de gasolina en varias ciudades del país, este 12 de mayo entraron en vigencia los nuevos precios de los combustibles en Ecuador. El ajuste vuelve a golpear el bolsillo de los ecuatorianos y reabre el debate sobre el costo de vida, el abastecimiento y la política energética del gobierno de Daniel Noboa.
Mientras el Ejecutivo insiste en que no existe desabastecimiento, en distintas estaciones de servicio ya se registran filas, limitaciones en la venta y preocupación por la disponibilidad de combustibles, especialmente de gasolina Súper, cuyo precio sugerido ya alcanza los 4,81 dólares por galón.
Nuevos precios de combustibles estarán vigentes hasta junio
Desde este lunes 12 de mayo de 2026, los nuevos valores oficiales quedaron establecidos de la siguiente manera:
- Extra y Ecopaís: 3,164 dólares por galón
- Diésel Premium: 3,103 dólares por galón
- Súper Premium: 4,81 dólares por galón (precio sugerido)
Estos precios estarán vigentes hasta el próximo 11 de junio, en medio de un escenario económico complejo marcado por inflación, reducción del consumo y malestar ciudadano.
La gasolina Súper está cada vez más cerca de los 5 dólares por galón, una cifra que hace pocos años parecía impensable para el mercado ecuatoriano.
Reportes de escasez contradicen versión oficial
Aunque el Gobierno asegura que no existe desabastecimiento de combustibles, en varias ciudades ya se reportan problemas en los despachos y distribución.
Conductores y transportistas han denunciado dificultades para encontrar determinados tipos de gasolina, especialmente en estaciones con alta demanda. En redes sociales circulan imágenes y testimonios de largas filas y surtidores sin producto.
La situación genera incertidumbre en sectores productivos y ciudadanos que dependen diariamente del transporte y la movilidad.
El impacto golpea a hogares y sectores productivos
El incremento sostenido de los combustibles tiene efectos directos en la economía familiar y en el costo de productos y servicios.
Transportistas, agricultores, comerciantes y pequeñas empresas advierten que el aumento de precios termina trasladándose al consumidor final, afectando aún más el poder adquisitivo de los ecuatorianos.
Analistas económicos también señalan que el encarecimiento de los combustibles presiona la inflación y profundiza el malestar social en un contexto donde el empleo y el consumo muestran señales de debilitamiento. FIN
