SHANGHAI, 27 abr (Xinhua) — Unos 30 minutos después de salir de un restaurante en el centro de Shanghai, el turista alemán Lukas Schmidt se dio cuenta de que había olvidado su teléfono. Regresó al sitio y descubrió que el personal del restaurante ya lo había apartado. Tras confirmar su propiedad, lo recibió de vuelta sin mayor problema.
Este breve incidente causó una gran impresión en Schmidt. «Hace que la gente se preocupe menos por perder cosas», expresó el visitante, añadiendo que lo considera simplemente parte de la vida cotidiana en China.

Este no es el tipo de recuerdo que muchos suelen llevarse de sus viajes al extranjero. Los turistas extranjeros siguen viniendo por las atracciones esperadas: monumentos históricos, paisajes naturales, una vida urbana futurista y una rica cultura. Sin embargo, una observación más sutil resulta cada vez más común en los relatos de viajes: la fuerte sensación de orden y seguridad que forma parte del atractivo de China.
Este atractivo se evidencia en los videos cortos, los diarios de viaje y las transmisiones en vivo con etiquetas como «ChinaTravel», que se han multiplicado a medida que se flexibilizan las políticas de visado y se recupera el turismo receptivo en China.
«He estado en 55 países», dijo el viajero canadiense Dave Mani en un video de YouTube que documentaba su primera visita a China a principios de este año. «Y este es probablemente uno de los tres lugares más seguros que he visitado».
En estos videos, ciertos detalles se repiten: los paquetes abandonados frente a los edificios de apartamentos o las pertenencias personales dejadas brevemente en los espacios públicos, los cuales son escenas cotidianas para los locales, pero sorprendentes para quienes visitan el país por primera vez.
Las noches también están llenas de sorpresas para los viajeros extranjeros. En muchas ciudades del mundo, las horas posteriores al atardecer se asocian con la precaución. En China, sin embargo, los visitantes registran algo diferente: las calles bien iluminadas, las personas corriendo y haciendo ejercicios a medianoche y los vibrantes mercados nocturnos.
En un video publicado por el viajero estadounidense Christian Grossi, se le ve entre la multitud reunida un sábado por la noche en una plaza pública de Chongqing, donde los residentes locales compraban, cenaban y grababan con sus teléfonos un espectáculo de luces con drones.
«Se siente muy tranquilo y seguro. Todos tienen sus teléfonos en la mano. Nunca me he sentido en peligro. Se nota que no hay policía ni seguridad, solo gente disfrutando de la vida», comentó.
UNA MIRADA MÁS DE CERCA
La percepción de seguridad en China se refleja en las encuestas internacionales. China se encuentra entre los países con mejor puntuación a nivel mundial en el índice de seguridad y orden públicos, según el Informe Global de Seguridad 2025 de Gallup.
Los datos oficiales muestran que el número de casos delictivos a nivel nacional disminuyó un 12,8 por ciento interanual en 2025, ubicándose en su nivel más bajo desde el año 2000, mientras que los casos de seguridad pública se redujeron un 3,5 por ciento.
Los analistas señalan que una combinación de factores explican estas cifras, incluyendo los sistemas de seguridad pública asistidos por alta tecnología, que son ampliamente utilizados para mejorar la respuesta ante emergencias.
Lu Jifeng, profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Shandong, en el este de China, destacó como un factor clave el alto nivel de confianza pública en las fuerzas del orden.
«Cuando la gente ve que la policía ayuda a resolver problemas cotidianos, la confianza se genera de forma natural», resaltó Lu, indicando que la policía china es ampliamente percibida como orientada al servicio.
Esa sensación de confianza también se refleja en las experiencias de los viajeros extranjeros. A principios de este mes, Katherine Taylor McCall, una estadounidense que enseña inglés en China, recuperó un teléfono que había olvidado en un auto de transporte privado gracias a la ayuda de la policía, que contactó con la plataforma, identificó al conductor y recuperó el dispositivo.
«¡Gracias! ¡Policía china, increíble!», exclamó.
A un nivel más profundo, los observadores señalaron que el desarrollo económico de China ha reducido significativamente la delincuencia derivada de la pobreza, mientras que una gobernanza eficaz y la participación ciudadana voluntaria han contribuido a fortalecer la sensación general de seguridad.
Claude Brouir, un ciclista belga, lo experimentó de primera mano durante un viaje por China el año pasado. Comentó que los lugareños le ofrecieron ayuda con la traducción, el alojamiento y las costumbres locales, lo que hizo que su estancia fuera más fácil y agradable.
«En China, la confianza y el apoyo mutuos forman parte de la vida cotidiana», destacó Wang Dianli, profesor de la Universidad de Shandong, quien añadió que las enseñanzas confucianas sobre la armonía y el respeto por la diversidad han moldeado el comportamiento diario en la sociedad china.
Para algunos visitantes, una experiencia de viaje segura y sin contratiempos se convierte en un motivo para quedarse más tiempo.
Una creadora de contenido sudafricana que gestiona la cuenta de redes sociales «Because I’m Lizzy» ha vivido por varios años en China. Citó las interacciones diarias con los habitantes locales como un factor clave para permanecer en el país. «Los chinos son realmente las personas más amables que he conocido», subrayó.
Fabien Loudet, que lleva más de 16 años viviendo en China, recordó haber crecido en Francia con lo que describió como una constante conciencia de los riesgos, como por ejemplo qué barrios evitar y cómo mantenerse alerta en público.
«Esa sensación desapareció gradualmente después de llegar a China», confesó en un video publicado en las redes sociales. «La tranquilidad no tiene precio. Por mucho que ame a mi país, no me imagino viviendo en un lugar sin el nivel de seguridad que experimento aquí».
