Pekín, 21 abr (dpa) – El fabricante alemán Volkswagen planea llevar a México y Sudamérica sus modelos desarrollados en China, en un giro de su estrategia hasta el momento centrada solo en en el país asiático, según anunció hoy en Pekín.
Volkswagen quiere aprovechar las economías de escala y las «condiciones de costes únicas» de China para desembarcar en los países del Sur Global, declaró el director general para China, Ralf Brandstätter.

La compañía está analizando mercados en el sudeste asiático, México, el norte de África y Sudamérica, detalló, mientras que Europa y el resto de Norteamérica no entran en sus planes.
Según Brandstätter, la base técnica y los conocimientos adquiridos durante los años de la estrategia «en China para China» podrían ser de ayuda. Estas competencias respaldan al grupo en estos mercados, «donde, de todos modos, tenemos que competir con fabricantes de equipos originales chinos», señaló en vísperas de que se inaugure este viernes en Pekín la importante feria Auto China.
Nueva estrategia en el año de la ofensiva de productos
Según el directivo, Volkswagen quiere abrirse paso en aquellos mercados en los que el grupo aún no tiene una presencia especialmente fuerte, como en el sudeste asiático, y en aquellos que sean favorables para los coches eléctricos e híbridos chinos, así como para la normativa china.
Se analizarán las opciones de todos los modelos, aunque no todos acaben exportándose finalmente, afirmó Brandstätter, quien añadió que cada mercado se estudiará por separado.
La ampliación de la estrategia llega en el año de la mayor ofensiva de productos de la marca de Wolfsburgo en China, con más de 20 modelos eléctricos e híbridos, así como vehículos nuevos y renovados con motor de combustión. «Contamos con la velocidad de China y estructuras de costes competitivas», subrayó Brandstätter.
China sigue siendo un reto
El fabricante alemán insistió durante mucho tiempo en desarrollar y producir modelos exclusivamente en China para el mercado local. Sin embargo, este entorno sigue siendo un reto, reconoció Brandstätter, que agregó que en vista de que no esperan precios más altos en el futuro, la recuperación de los márgenes solo podría lograrse mediante la eficiencia de costes.
En la segunda economía más grande del mundo, los fabricantes de automóviles se enfrentan a una dura competencia, un exceso de oferta unido a una demanda débil y la consiguiente presión sobre los precios. Por ello, cada vez más fabricantes chinos se lanzan con sus coches eléctricos a mercados prometedores como Europa.
El año pasado se exportaron 6 millones de coches desde China, lo que, sumado a los 24 millones de coches vendidos dentro del país, da un total de unos 30 millones de vehículos fabricados en la República Popular, calculó Brandstätter.
