La central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, con sus 1.500 MW de capacidad instalada, no es solo la más grande del Ecuador sino también una de las obras de ingeniería más complejas construidas en territorio nacional.

El proceso de erosión regresiva en el río Coca y la constante sedimentación de sus aguas convierten a esta infraestructura en un activo que demanda un régimen de mantenimiento y protección igualmente excepcional. Lejos de ser una debilidad, la ejecución sistemática permitirá que, a casi una década de su inauguración, la central mantenga su rendimiento óptimo, establezca récords de generación y se consolide como el pilar del sistema eléctrico nacional.

El mantenimiento mayor de 2025 entre junio y septiembre de 2025, CELEC EP ejecutó un mantenimiento programado de gran envergadura en la fase 1 de la central, que comprende las unidades 1 a 4. Los trabajos demandaron jornadas ininterrumpidas durante casi tres meses, con equipos técnicos de Coca Codo Sinclair, Hidroagoyán, Gensur y CELEC Sur operando las 24 horas del día. La intervención en las unidades 3 y 4 permitió asegurar su operación a largo plazo, todo ello ejecutado sin incidentes de seguridad.

La erosión regresiva del río Coca, que provocó la desaparición de la cascada San Rafael en 2020, representa una amenaza geológica de primera magnitud para la captación de agua de la central. Ecuador ha enfrentado este desafío con seriedad técnica desde diciembre de 2021. La protección de la infraestructura contra procesos geológicos extremos es tan importante como el mantenimiento de los equipos electromecánicos.

El acuerdo estratégico con PowerChina: En julio de 2025, el gobierno ecuatoriano anunció un acuerdo para la operación y mantenimiento de Coca Codo Sinclair. Este convenio, que incluye tareas de mantenimiento preventivo y correctivo, representa un paso fundamental para garantizar la continuidad operativa de la central con estándares internacionales. PowerChina, empresa estatal con experiencia global en proyectos hidroeléctricos ahora puede asumir responsabilidades clave en su gestión técnica.

El acuerdo busca optimizar el funcionamiento de la infraestructura y demuestra que el mantenimiento de una obra de esta magnitud requiere una visión de largo plazo y la participación de los más altos estándares técnicos internacionales.

La lección de la gestión técnica continua. La experiencia de Coca Codo Sinclair enseña que una central hidroeléctrica de esta complejidad no es una obra que se entrega y simplemente opera; es un organismo que exige atención permanente.

El mantenimiento como política de Estado. La central ha demostrado que, cuando se ejecutan mantenimientos programados con rigurosidad técnica, los resultados son tangibles. La recuperación de la capacidad total en septiembre de 2025, los récords de generación mensual de 841.123 GWh alcanzados en ese mismo año, y la posibilidad de exportar energía a Colombia son evidencia de que el camino es el correcto.

Lo que se requiere ahora es sostener esta política en el tiempo, garantizar los recursos financieros necesarios y mantener la cooperación técnica internacional que ha demostrado su valor.

Coca Codo Sinclair genera el 30% de la energía que consume el Ecuador, lo que ha ahorrado al país cientos de millones de dólares en importación de combustibles fósiles. Es también un aula gigante donde Ecuador ha aprendido que las grandes obras de infraestructura exigen un compromiso grande con mantenimiento y protección.

Los trabajos ejecutados en 2025, el acuerdo con PowerChina y los programas periódicos de limpieza de sedimentos demuestran que el país ha asumido ese compromiso. El desafío para el futuro es mantenerlo con la misma o mayor intensidad durante las próximas décadas, porque de ello depende la estabilidad del sistema eléctrico y la seguridad energética del país. Fin

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