La automovilística estadounidense propuso un billonario bonus para Musk con el objetivo de que se centrara en desarrollar esta tecnología. Volkswagen trata de no quedarse atrás con su división Moia.

WeRide, Pony AI, Apollo Go, Xpeng, May Mobility, Zoox, Lucid, Waymo o Moia. Todos estos nombres que hoy le suenan entre poco y nada al gran público, son empresas que pueden ser protagonistas en el automóvil del mañana con el desarrollo de la movilidad autónoma, el nuevo santo grial del motor que promete milmillonarias ganancias a quien sea capaz de dominar esta tecnología e imponerse a sus competidores en los próximos años. Si bien parece complicado que sea una realidad generalizada en el corto plazo, tanto China como EE UU están incentivando la puesta en marcha de pruebas de una tecnología que ya ha dejado heridos por el camino, como General Motors que el año pasado anunció que abandonaba el negocio de los robotaxis por el elevado coste que suponía.

Los que siguen adelante son, en su mayoría, proyectos sustentados por grandes tecnológicas o directamente por el Estado, como es el caso de WeRide, sostenida por el Gobierno chino. Este mismo mes la compañía, de la mano de un socio local, anunció que comenzará a hacer pruebas en un recorrido por el barrio Punggol de Singapur, con el objetivo de poner en marcha un servicio de alquiler de robotaxis a principios de 2026.

La también china Pony AI competirá en ese mismo mercado, motivada por el anuncio de la ciudad Estado de integrar en su red de transporte público a los vehículos autónomos.

En EE UU, Waymo —perteneciente a Alphabet, matriz de Google— se hizo en agosto con la primera licencia para hacer pruebas de conducción autónoma en Nueva York, poco después de que Tesla hiciera lo propio en Austin, Texas, donde en junio la compañía de Elon Musk transportó pasajeros de pago en un coche sin conductor por primera vez.

Esto fue celebrado como un gran paso adelante para Tesla, que fía buena parte de su valor en Bolsa —que se parece mucho más al de una gran tecnológica que al de un gran fabricante de coches— a su capacidad para lograr una posición dominante en el negocio de los robotaxis en el medio y largo plazo.

Tan claro lo tiene Tesla que ha ofrecido un bonus a Musk valorado en aproximadamente un billón de dólares (trillion en inglés) para que el magnate “focalice sus energías en Tesla” y deje de lado su papel activo en política y su apoyo a la ultraderecha, algo que le ha salido caro a la automovilística. Entre los objetivos que ha de cumplir Musk para cobrar la totalidad de este bonus sin precedentes está el de llegar al millón de robotaxis en las calles.

Por su parte, Uber anunció en julio que entre 2026 y 2032 desplegará una flota de más de 20.000 coches completamente autónomos en “docenas de mercados de todo el mundo” en alianza con Lucid y Nuro, dos empresas estadounidenses.

Mas información en El Pais 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *