El diseñador italiano Giorgio Armani (1934-2025) reflejó en su obra un compromiso con la excelencia que a ratos parece pasado de moda, pero que la especialista uruguaya Alejandra Pintos reconoce en su justa medida, e incluso añora.
«Armani legó valores de ‘craftmanship’, de lo bien hecho, de que las prendas calcen bien, mientras que hoy en día se compran modelos de mala calidad o con mala terminación», lamentó Pintos en diálogo con la Agencia Sputnik, a propósito del reciente fallecimiento del prestigioso creador.

Periodista especializada en moda, Pintos es una autora imprescindible para ponerse al día con las tendencias y desafíos de este sector en Uruguay, donde reconoció la influencia de algunos de los grandes aportes de Armani al arte del vestir, sobre todo en la estilización de los modelos.
Entre dichos impactos destacó la relajación en el corte del traje, que con el uso de telas más suaves dotó a la prenda de un nuevo movimiento, más holgado, y que caló en Latinoamérica en tiempos en que la región prestaba más atención a las pautas de las capitales de la moda, como Italia o Francia.
Valoró, además, los aportes de Armani al llamado «power dressing», esto es, el estilo que buscaba proyectar autoridad, confianza y poder a través del vestir, sobre todo en mujeres que ingresaban en espacios laborales dominados por los hombres.
«Hubo varios diseñadores que trataron el traje femenino, como Yves Saint Laurent, pero el corte más relajado de Armani iba bien con la mujer que quería mostrar firmeza y seriedad, pero con cierta suavidad, y él lo logró muy bien balancear esos dos aspectos en una sola prenda», señaló.
Además, Pintos destacó que Armani fue un pionero al reconocer el poder de las celebridades en la moda, cuya decisión de vestir a ciertas figuras no solo fue una jugada maestra de marketing, sino que cambió la manera en que se ven actualmente a las estrellas de cine, por ejemplo.
AL RESCATE DEL CRAFTMANSHIP
Armani, al igual que el mencionado Saint Laurent y otros gigantes de la moda, como Karl Lagerfeld (1933-2019), Gianni Versace (1946-1997) o el dominicano Oscar de la Renta (1932-2014), cultivaron estéticas distintas, pero compartían conceptos de elegancia, sofisticación y atención al detalle.
Sin embargo, la popularidad de ciertas marcas y su creciente demanda ha provocado un afán por producir más y abaratar los costos, y la calidad se resiente: fabricación en serie con materiales baratos, costuras débiles, acabados descuidados y pobres estándares en general.
Aparejado a ello, el llamado «fast fashion» (moda rápida) fomenta un ciclo de consumo acelerado, en el que las prendas están concebidas para ser desechadas tras pocas puestas, para responder a la efímera tendencia de turno, y no se prioriza la durabilidad.
También pesan las dinámicas económicas, sociales y culturales de cada país, y una encrucijada que la propia Pintos describió en un reciente artículo para la revista Forbes: «las marcas deben decidir si producir localmente y tener mayor control y cercanía, o hacerlo en el exterior».
«Me encantaría que en Latinoamérica se invirtiera más en prendas que duren, pero tampoco se le puede exigir eso a una región sin las facilidades económicas que tiene Europa, por ejemplo», concluyó Pintos a propósito del criterio de excelencia que legó Armani.
El célebre diseñador nació en 1934 en Piacenza, una ciudad en el norte de Italia y falleció el jueves a los 91 años.
Con información de Agencia Sputnik
