Ver una serie en 4K, guardar miles de archivos en la nube o hacer consultas a la inteligencia artificial parece una actividad invisible para el ambiente, pero no lo es. Los centros de datos consumieron cerca de 415 TWh de electricidad en 2024, alrededor del 1,5% de la demanda eléctrica mundial. Ahora, una herramienta lanzada en Ecuador permite calcular cuánto pesan nuestros hábitos digitales sobre el planeta.
La huella de carbono digital se ha convertido en la cara menos visible de la revolución tecnológica. Detrás de cada video, videollamada, archivo almacenado o interacción con una plataforma de inteligencia artificial existe una enorme infraestructura de servidores, redes y centros de datos que necesita electricidad y refrigeración para funcionar.
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial aumenta la presión. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), los centros de datos utilizaron aproximadamente 415 TWh de electricidad durante 2024, equivalentes a cerca del 1,5% del consumo eléctrico mundial.
Frente a este escenario, Netlife presentó la primera Calculadora de Huella de Carbono Digital en Ecuador, una herramienta gratuita que busca ponerle números a algo que millones de usuarios hacen todos los días sin pensar en sus consecuencias ambientales.
Huella de carbono digital: ¿cuánto contamina lo que hacemos en Internet?
La sostenibilidad ya no depende únicamente de cuánto combustible utilizamos, cuánta electricidad gastamos en casa o qué cantidad de residuos producimos.
Nuestra actividad en Internet también tiene una huella.
Cuando una persona reproduce una película, mantiene una videollamada, almacena fotografías en la nube o utiliza inteligencia artificial, la información debe viajar por redes y ser procesada y almacenada en infraestructura física.
Y mientras mayor es el consumo digital, mayores son los recursos necesarios para sostenerlo.
La calculadora presentada por Netlife analiza diferentes variables para estimar ese impacto: tiempo de consumo digital, calidad del contenido audiovisual, almacenamiento utilizado en la nube, tipo de conexión y frecuencia de utilización de herramientas de inteligencia artificial, entre otras.
A partir de estos datos, estima la huella de carbono digital del usuario y proporciona recomendaciones para disminuirla.
El dato que sorprende: ver contenido en 4K puede consumir hasta cuatro veces más energía
Una de las diferencias más importantes aparece en algo aparentemente sencillo: la calidad con la que vemos videos, películas y series.
Según los parámetros utilizados por la herramienta, reproducir contenido en 4K puede demandar hasta cuatro veces más energía que hacerlo en HD.
Eso significa que una decisión tan cotidiana como seleccionar automáticamente la máxima resolución disponible puede incrementar el impacto energético del consumo digital.
El almacenamiento también cuenta.
Conservar durante años fotografías, videos, correos electrónicos y documentos innecesarios en servicios de nube requiere infraestructura que permanece operativa las 24 horas.
La inteligencia artificial abre un nuevo desafío energético
La explosión de la inteligencia artificial agrega una nueva dimensión al problema.
Las consultas realizadas a sistemas de IA necesitan capacidad computacional en centros de datos. Individualmente, una interacción puede parecer insignificante, pero el escenario cambia cuando se multiplica por millones de personas utilizando estas herramientas diariamente.
La Agencia Internacional de Energía ha advertido que la expansión de la IA será uno de los factores que impulsarán el crecimiento de la demanda eléctrica de los centros de datos durante los próximos años.
El desafío, por tanto, no pasa por dejar de utilizar la tecnología, sino por entender que el mundo digital también consume recursos físicos.
Ecuador pone una calculadora gratuita al alcance de los usuarios
La herramienta desarrollada por Netlife busca precisamente trasladar esa discusión global a las decisiones cotidianas de los ecuatorianos.
Su metodología utiliza factores de emisión y parámetros alineados con la norma ISO 14064, y después del cálculo ofrece recomendaciones personalizadas para reducir el impacto.
Entre las acciones propuestas están optimizar el uso de herramientas de inteligencia artificial, evitar resoluciones superiores a las necesarias para visualizar contenido y administrar de mejor manera los archivos almacenados en la nube.
“La tecnología seguirá siendo una aliada para el desarrollo, pero también implica una responsabilidad compartida”, señaló Carolina Yela, jefe de Sostenibilidad de Netlife.
La ejecutiva sostiene que pequeñas modificaciones en los hábitos pueden adquirir una dimensión importante cuando son adoptadas por millones de usuarios. Fin
