La OMS estima que el 16 % de los adultos en edad de trabajar vive con un trastorno mental. Depresión y ansiedad provocan la pérdida de 12.000 millones de jornadas laborales cada año en el mundo.

Quito, octubre de 2026.- Ecuador registró más de 1,2 millones de atenciones en salud mental durante 2025, de las cuales 146.190 correspondieron a casos de depresión, según información difundida por el Ministerio de Salud Pública (MSP). La magnitud de la demanda coloca nuevamente en discusión la prevención y también las condiciones de los lugares donde millones de personas pasan buena parte de su vida: sus trabajos.

La preocupación trasciende las fronteras del país. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 16 % de los adultos en edad de trabajar tenía un trastorno mental en 2023 y calcula que la depresión y la ansiedad provocan la pérdida de unos 12.000 millones de días de trabajo cada año, con un impacto de aproximadamente USD 1 billón anual en pérdida de productividad.

El trabajo, sin embargo, no constituye por sí mismo un factor perjudicial para la salud mental. La OMS sostiene que un empleo digno puede favorecer el bienestar al proporcionar ingresos, estructura, propósito, relaciones positivas y sentido de pertenencia. El riesgo aumenta cuando aparecen condiciones como cargas laborales excesivas, discriminación, desigualdad, escasa autonomía, inseguridad laboral, acoso o ambientes deficientes.

Ecuador superó 1,2 millones de atenciones en salud mental en 2025

Las cifras nacionales muestran la dimensión de la demanda.

Durante 2025, el sistema de salud registró más de 1,2 millones de atenciones relacionadas con salud mental, de acuerdo con información del Ministerio de Salud Pública difundida en enero de 2026.

Del total, 146.190 correspondieron a depresión, que se ubicó como el segundo motivo de atención después de la ansiedad. El MSP señaló entonces una afectación significativa entre niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

El país implementa además la Política Nacional de Salud Mental 2025-2030, que contempla acciones de promoción, prevención, atención, rehabilitación e inclusión.

Las cifras de atenciones no equivalen al número de personas con un trastorno mental —un mismo paciente puede recibir varias consultas—, pero sí reflejan el volumen de servicios demandados durante el año.

¿Cómo puede afectar el trabajo a la salud mental?

La OMS actualizó en septiembre de 2026 sus datos sobre salud mental laboral y elevó al 16 % la proporción estimada de adultos en edad de trabajar que tenía un trastorno mental en 2023.

La organización identifica varios factores laborales capaces de incrementar los riesgos para la salud mental, entre ellos:

  • cargas de trabajo excesivas o ritmos elevados;
  • horarios prolongados o poco flexibles;
  • falta de control sobre el trabajo;
  • discriminación y exclusión;
  • violencia, acoso o intimidación;
  • inseguridad laboral;
  • funciones poco claras;
  • remuneraciones inadecuadas;
  • dificultades para conciliar las responsabilidades laborales y familiares.

La relación, por tanto, no puede simplificarse afirmando que trabajar causa trastornos mentales. Las condiciones laborales pueden actuar como factores protectores o de riesgo dependiendo del entorno, la organización del trabajo y las circunstancias individuales.

Depresión y ansiedad: 12.000 millones de jornadas laborales perdidas

El impacto alcanza también a las empresas y a la economía.

La OMS calcula que cada año se pierden aproximadamente 12.000 millones de días laborales en el mundo debido únicamente a la depresión y la ansiedad.

La pérdida de productividad asociada representa aproximadamente USD 1 billón anual para la economía mundial.

Además del ausentismo, los problemas de salud mental sin atención adecuada pueden afectar la capacidad de trabajar, el desempeño, la permanencia en un empleo y las relaciones entre compañeros.

Por ello, la OMS recomienda intervenciones organizacionales dirigidas directamente a modificar las condiciones y ambientes de trabajo, junto con capacitación para directivos y trabajadores y mecanismos que faciliten el retorno laboral de las personas que han enfrentado problemas de salud mental.

Ecuador cuenta con herramientas para evaluar riesgos psicosociales

La prevención de los riesgos laborales vinculados al bienestar psicológico también forma parte del marco institucional ecuatoriano.

El Ministerio del Trabajo mantiene un Programa de Prevención de Riesgos Psicosociales y dispone de un cuestionario de evaluación, una guía para su aplicación y herramientas para procesar los resultados.

La cartera de Estado señala que las obligaciones de seguridad y salud laboral buscan proteger la integridad física y mental de los trabajadores y prevenir daños derivados de las condiciones de trabajo.

El Sistema Único de Trabajo (SUT) contempla, además, el registro del programa de prevención de riesgo psicosocial entre las obligaciones relacionadas con seguridad y salud que deben gestionar los empleadores según corresponda.

Esto convierte la discusión sobre salud mental laboral en algo que va más allá de programas voluntarios de bienestar empresarial: también forma parte de la prevención de riesgos en los centros de trabajo.

De las campañas puntuales a una cultura de prevención

Desde el sector privado, algunas compañías plantean avanzar desde actividades aisladas hacia estrategias permanentes de bienestar.

“El lugar de trabajo debe ser un ecosistema de salud, donde el bienestar y la salud mental sean parte de la vida cotidiana”, sostiene Julio Tarré, gerente general de Plan Vital.

Según el ejecutivo, la prevención requiere revisar no solo las iniciativas de salud que ofrecen las empresas, sino también la forma de trabajar, las relaciones dentro de los equipos y las condiciones que rodean a los empleados.

Desde esta perspectiva, elementos como actividad física, alimentación, descanso, relaciones sociales, propósito y salud mental forman parte de un enfoque integral de bienestar.

Se trata de la visión empresarial expresada por Plan Vital y no sustituye las recomendaciones clínicas ni las políticas públicas de salud mental.

Prevenir antes de que el problema se agrave

La discusión sobre salud mental laboral está cambiando de enfoque.

Ya no se limita a intervenir cuando un trabajador desarrolla una dificultad que afecta su desempeño. La OMS plantea actuar también sobre las condiciones organizacionales capaces de prevenir riesgos y proteger el bienestar psicológico.

Para las empresas, esto implica observar factores como carga de trabajo, horarios, autonomía, relaciones laborales, prevención del acoso y acceso a mecanismos de apoyo.

Para Ecuador, el reto es todavía mayor: más de 1,2 millones de atenciones de salud mental registradas en 2025 muestran una demanda considerable de servicios, mientras los riesgos psicosociales también forman parte de las obligaciones de prevención dentro del ámbito laboral.

La consecuencia es clara: cuidar la salud mental dentro del trabajo ya no puede reducirse a una campaña ocasional. La prevención requiere condiciones laborales saludables, identificación temprana de riesgos y acceso oportuno a atención profesional cuando sea necesaria.

Fuente: Plan Vital


Contenido elaborado con apoyo de inteligencia artificial, a partir de información proporcionada y verificada por la redacción.

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