La visita de Estado de Daniel Noboa a China dejó siete instrumentos de cooperación y USD 42,7 millones no reembolsables para seguridad, salud, producción, educación y prevención de riesgos.
En entrevista con radio Platinum, el exvicecanciller Fernando Yépez Lasso pone el foco en el siguiente desafío: transformar los acuerdos inmediatos en una relación estratégica sostenida.
La visita del presidente Daniel Noboa a China dejó resultados concretos, pero también una pregunta que marcará la relación bilateral en los próximos años: ¿podrá Ecuador convertir los acuerdos alcanzados en Pekín en inversiones, infraestructura, tecnología y proyectos de largo plazo?
El mandatario se reunió el 18 de agosto con el presidente Xi Jinping en Pekín y los dos países concretaron siete instrumentos de cooperación. China asignará USD 42,7 millones en recursos no reembolsables, destinados a seguridad, salud, educación, producción y prevención de riesgos.
La cifra es uno de los resultados más visibles de una visita que se produce en un momento especialmente relevante: China es uno de los principales socios comerciales de Ecuador y el Tratado de Libre Comercio bilateral está vigente desde mayo de 2024.
USD 42,7 millones, 125 patrulleros y recursos para salud
De los USD 42,7 millones comprometidos por China, aproximadamente USD 28 millones financiarán proyectos que incluyen 125 camionetas para patrullaje policial, fortalecimiento de los servicios de quirófano y diálisis del Ministerio de Salud Pública y un programa de reactivación productiva para el norte del Ecuador.
Otros USD 14,7 millones estarán destinados a iniciativas relacionadas con educación, producción y prevención de riesgos. Los recursos corresponden a cooperación no reembolsable, por lo que no constituyen un préstamo que Ecuador deba devolver.
La cooperación también abre un frente tecnológico particularmente sensible para Ecuador: la prevención de los efectos del fenómeno de El Niño.
Entre las iniciativas anunciadas está el desarrollo de capacidades de monitoreo meteorológico apoyadas en inteligencia artificial, además de cooperación en energía fotovoltaica, economía digital, industria verde y energías renovables.
China abre otra puerta: más productos ecuatorianos buscan su mercado
La gira también tuvo un fuerte componente comercial. Uno de los objetivos es aprovechar con mayor profundidad el Tratado de Libre Comercio entre Ecuador y China, vigente desde 2024, y convertir el acceso preferencial en mayores exportaciones.
Camarón, banano y cacao se encuentran entre los productos ecuatorianos con presencia relevante en ese mercado, mientras Ecuador busca ampliar las oportunidades para su oferta agropecuaria.
China, además, rehabilitó durante la gira a ocho empresas ecuatorianas exportadoras de camarón, mientras se plantearon alternativas para fortalecer la conectividad comercial, incluidas propuestas de rutas marítimas directas entre Guayaquil y puertos chinos.
El desafío, sin embargo, será que los anuncios se traduzcan en mayores ventas, inversiones y oportunidades permanentes para los sectores productivos.
Fernando Yépez: la clave está en la visión estratégica
Para el exvicecanciller Fernando Yépez, una visita presidencial constituye una de las máximas expresiones de la política exterior de un país y, por esa razón, sus resultados deben analizarse más allá del número inmediato de convenios firmados.
Yépez destaca la importancia estratégica de China dentro del nuevo equilibrio internacional y considera que Ecuador debe observar la relación con Pekín desde una perspectiva de largo plazo.
“Hoy quizás China es la superpotencia rival de los Estados Unidos y eso ya es muy significativo”, señala.
Su análisis introduce una dimensión que supera los USD 42,7 millones anunciados: Ecuador tiene ante sí la posibilidad de utilizar su relación con China para impulsar proyectos de infraestructura, desarrollo científico, tecnología, energía y conectividad de una escala considerablemente mayor.
Noboa fue recibido al máximo nivel político
La dimensión diplomática también dejó una señal importante.
Noboa fue recibido por Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo, un encuentro entre jefes de Estado que situó la relación bilateral en su máximo nivel político.
Para Yépez, ese elemento debe ser considerado dentro del balance internacional de la gira. China representa uno de los principales centros de poder económico y político mundial y la interlocución directa al más alto nivel concede a Ecuador un espacio para plantear sus intereses nacionales.
La propia Cancillería había definido la gira asiática como parte de una estrategia destinada a fortalecer la presencia internacional de Ecuador y avanzar en comercio, inversión, cooperación, infraestructura, energía, tecnología y desarrollo sostenible.
Franja y la Ruta: el desafío es pasar de los acuerdos a las grandes obras
Otro elemento estratégico es la participación de Ecuador en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, plataforma mediante la cual China desarrolla cooperación económica, infraestructura y conectividad con numerosos países.
Yépez considera que allí existe una oportunidad que Ecuador todavía puede aprovechar con mayor profundidad.
El reto consiste en pasar de programas específicos y cooperación inmediata hacia proyectos estructurales capaces de generar efectos sobre productividad, infraestructura, ciencia, tecnología y desarrollo.
Es precisamente allí donde comenzará la verdadera evaluación de los resultados de la visita.
Firmar acuerdos constituye un primer paso. Conseguir que esos instrumentos se ejecuten, generen inversión y produzcan beneficios medibles será la prueba definitiva.
Ecuador entre Washington y Pekín: una diplomacia bajo presión
La visita ocurre además en medio de una competencia internacional cada vez más marcada entre Estados Unidos y China.
Para Ecuador, el escenario plantea una decisión estratégica que no necesariamente implica escoger entre uno u otro socio, sino ampliar espacios de cooperación preservando sus propios intereses.
China mantiene una creciente importancia comercial para Ecuador, mientras Estados Unidos continúa siendo un socio económico, político y de seguridad fundamental.
En ese contexto, la relación con Pekín introduce una oportunidad: diversificar mercados, inversión, tecnología y cooperación sin convertir la política exterior ecuatoriana en un juego de alineamientos automáticos.
Siete acuerdos son el comienzo; la ejecución será la verdadera prueba
El balance inmediato permite identificar resultados: USD 42,7 millones de cooperación no reembolsable, 125 vehículos policiales, recursos para salud y producción, cooperación tecnológica para enfrentar El Niño y nuevos espacios en energía renovable, economía digital e industria verde.
Pero la dimensión estratégica de la visita será determinada por lo que ocurra después de las fotografías y las ceremonias oficiales.
El Gobierno presenta la gira como una oportunidad para atraer comercio, inversión y cooperación. La mirada diplomática de Yépez introduce una exigencia adicional: continuidad, preparación y proyectos de mayor dimensión.
Ahí está el verdadero desafío.
Noboa consiguió interlocución política al máximo nivel en Pekín y regresó con acuerdos concretos. Ahora Ecuador tendrá que demostrar que puede convertir esa relación en resultados sostenibles.
China abrió la puerta. La siguiente jugada depende de Ecuador.
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