La vicepresidenta de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Ercilia Castañeda, señaló que el movimiento indígena está abierto al diálogo para encontrar una salida al paro nacional contra la eliminación del subsidio al diésel, que cumple 12 días este viernes, pero aclaró que ello depende del Gobierno del presidente, Daniel Noboa.

«Estamos de acuerdo; busquemos las salidas, pero eso ya depende del Gobierno nacional. El movimiento indígena siempre ha estado planteando alternativas pensando en la mayoría de los ecuatorianos», señaló la dirigente indígena en entrevista con el canal local Teleamazonas.

Indicó que en ese sentido lo que corresponde es tomar las medidas, con la decisión y la voluntad política para concluir con las medidas de hecho.

«Retomar la tranquilidad está en las manos del presidente de la República; las propuestas están sobre la mesa», enfatizó.

Según indicó, al momento no han existido acercamientos de la Conaie con ninguna autoridad gubernamental, aunque el 30 de septiembre estaba previsto iniciar un diálogo en la Gobernación de la provincia de Imbabura (norte), epicentro de las manifestaciones, con la Unión de Organizaciones Indígenas y Campesinas de Cotacachi (localidad de esa misma provincia), pero fue suspendido.
Noboa descartó la semana pasada la posibilidad de llegar a un acuerdo con las organizaciones campesinas, sociales e indígenas movilizadas tras las convocatoria de la Conaie.

En tanto, el presidente de la Conaie, Marlon Vargas, ratificó el jueves que estas movilizaciones continuarán para exigir, además, la reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA), del 15 al 12 por ciento, así como atención estatal a la salud y la educación pública, y frente a la inseguridad.

A ello se suma el pedido de excarcelación de 12 manifestantes detenidos en Otavalo (Imbabura), procesados por terrorismo, tras el incendio de una sede policial en circunstancias por esclarecer aún.
Frente al pedido de las Fuerzas Armadas y de la vicepresidenta del país, María José Pinto, para la apertura de corredores humanitarios, a fin de permitir el paso de oxígeno destinado al hospital de la provincia, además de otros suministros como el gas, Castañeda expresó que se debe garantizar medicina, alimentación y tener a la población atendida.

«Más aún cuando se ha registrado heridos, necesitamos que tiendas y farmacias estén abiertas y eso se coordinará en los diferentes puntos de resistencia que están registrándose a nivel del país», indicó.
La Iglesia Católica ecuatoriana, universidades y organizaciones de la sociedad civil del país e incluso ONU han llamado a un diálogo entre las partes, con énfasis tras la muerte por el impacto de tres disparos del comunero indígena Efraín Fuerez, en Imbabura.

El paro nacional se ha desarrollado con el bloqueo de carreteras en varias provincias, quemas de llantas, barricadas, manifestaciones y plantones y dos semanas después de haber iniciado se reportan pérdidas económicas, en particular los sectores exportadores, agrícola, lechero y textil, y desabastecimientos de alimentos.

La Cámara de Industrias y Producción estimó que en la primera semana del paro las pérdidas superaron los 42 millones de dólares en las provincias de Carchi e Imbabura, ambas en el norte del país.

Con información de Agencia Sputnik

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