Por Christian Hollmann (dpa)
Indianápolis (EEUU), 20 may (dpa) – Ni siquiera el hijo del piloto con más títulos mundiales de la historia de la Fórmula 1 se libra de las peculiares tradiciones que deben cumplir los novatos en la legendaria carrera Indy 500: Mick Schumacher tuvo que ordeñar una vaca, como todos los debutantes en Indianápolis.
«Disfruto viviendo todas estas tradiciones, es un privilegio. Me he dado cuenta de lo bonitas que pueden ser las tradiciones», cuenta el piloto de 27 años, que será el primer alemán en tomar la salida en el famoso circuito ovalado de Indianápolis en 103 años.

Para Schumacher, en su primera temporada en la serie IndyCar, todavía hay muchas cosas nuevas, incluido el espectáculo de varias semanas en torno a la gran carrera del domingo en Indianápolis. «Impresionante, muy americano, mucho ‘show'», resume Schumacher sus observaciones.
Durante sus años en la Fórmula 1, el hijo de Michael Schumacher vivió el glamour de Mónaco. En 2024 y 2025 compitió en la carrera de 24 horas más popular, en Le Mans. Ahora le toca la Indy 500, la tercera de estas carreras de culto del motor.
Un duro año de aprendizaje para Schumacher
En lo deportivo, aún no se ha adaptado del todo a su nuevo entorno. Los contratiempos y los problemas técnicos le acompañaron en sus primeras etapas en la IndyCar. Es evidente que aún necesita tiempo para aclimatarse al equipo del exganador de las 24 Horas de Le Mans, Bobby Rahal.
El mejor resultado del piloto con el dorsal 47 ha sido un puesto 17. En la clasificación general, Schumacher ocupa el puesto 25. «Es una serie de carreras muy dura y agotadora. Para mí, este año se trata de aprender», afirma Schumacher.
Tampoco en la clasificación de Indianápolis le salió todo como esperaba. Aunque fue el más rápido entre los debutantes, al quedar 28.º solo saldrá desde la décima fila. «No es lo que queríamos. Pero hemos entendido lo que tenemos que hacer para ser más rápidos», dice Schumacher.
Sus compañeros de equipo animan al alemán. «Sus comentarios son muy precisos, nos ayudan mucho», dice Graham Rahal, hijo del fundador del equipo. «Su ritmo es realmente impresionante», opina el japonés Takuma Sato, que, al igual que Schumacher, fue piloto de Fórmula 1 y ahora es dos veces ganador de las 500 Millas de Indianápolis.
Grave accidente en los entrenamientos
Las 500 millas en el circuito ovalado son una prueba muy dura para cualquier piloto. Casi tres veces más larga que una carrera de Fórmula 1, con velocidades de 370 kilómetros por hora durante más de tres horas. «Es una carrera agotadora también para la mente», opina Schumacher.
Su padre siempre se negó a competir en la IndyCar Series. Demasiado peligroso, opinaba Michael Schumacher. «Por supuesto hay que tener respeto, pero los circuitos son mucho más seguros que en el pasado», dice Mick Schumacher.
Un accidente en el que se vieron implicados tres pilotos durante los entrenamientos sirvió de advertencia para todos: Alexander Rossi tuvo que ser operado en el hospital debido a sus lesiones.
«Lo más seguro es estar en el sofá de casa, pero ahí no es tan divertido. Tengo ganas de que llegue la carrera y espero que todos salgamos ilesos», comenta el piloto alemán.
El recuerdo de su padre le acompañará también en las 500 Millas de Indianápolis gracias al color de su casco. «El rojo es un color precioso para mí. Mi padre lo llevó durante mucho tiempo. Simplemente quería hacer algo especial y sentí que era la elección correcta», explica el hijo del heptacampeón mundial de Fórmula 1.
