El Gobierno de Claudia Sheinbaum y su partido cierran filas en torno al lema de “cooperación sí, intervencionismo no” con el que han transitado en la relación frente a Estados Unidos.
Las nuevas presiones de Donald Trump para que México redoble sus acciones contra el narcotráfico han puesto en guardia al Gobierno de Claudia Sheinbaum y a la Cuarta Transformación, que nuevamente apela a la defensa de la soberanía nacional para cerrar filas. Dirigentes y legisladores del oficialismo han abrazado el llamado de la presidenta Sheinbaum a rechazar la injerencia extranjera, luego de la publicación de un informe de Trump al Congreso norteamericano en el que textualmente afirma que México “debe hacer mucho más para detener el flujo de drogas letales… y arrestar y enjuiciar a los numerosos funcionarios públicos corruptos que han colaborado con los cárteles”.
La presidenta respondió pronto a Trump, recalcando que México no necesita que le digan qué hacer y devolvieron el pulso para que Estados Unidos presente un informe sobre lo que hace en su propio territorio para combatir a los narcotraficantes. Su respuesta ha sido respaldada por la dirigencia y legisladores de Morena, quienes han recordado que la relación bilateral debe descansar en los principios de respeto a la soberanía, confianza mutua, responsabilidad compartida y cooperación sin subordinación. “Soberanía: cooperación sí, subordinación no”, ha afirmado la dirigencia nacional de Morena este jueves, en una publicación en la que rechaza cualquier pretexto para la injerencia extranjera.
Líderes morenistas consultados por EL PAÍS advierten que la presión aumentará conforme se acercan las elecciones de noviembre en Estados Unidos, en las que Trump se juega el predominio del Partido Republicano en el Congreso. Pero el tema también pesa en el proceso electoral mexicano de junio de 2027, que el propio partido gobernante ha anticipado con la designación de sus candidatos a las 17 gubernaturas que estarán en juego.
Con más de un alto dirigente señalado por presuntos vínculos con el crimen organizado, Morena resiente las palabras que Trump plasmó en su informe al Congreso norteamericano, que no le ayudan a sacudirse el estigma de “narcopartido” que le ha colgado la oposición. El caso Sinaloa y la solicitud de extradición del gobernador Rubén Rocha y nueve funcionarios más sigue pesando en la imagen de la 4T, aunque el partido y el Gobierno se sostienen en la petición de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presente las pruebas para poder proceder contra los políticos morenistas.
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