El calor y la sequía extrema en Europa están dejando a los ríos sin agua y provocando pérdidas de cosechas. Como consecuencia, aumentan los costos de transporte y se disparan los precios de los alimentos.

Es una espiral negativa con graves consecuencias: la persistente sequía en Europa provoca que los ríos se sequen y que se pierdan cosechas. Como consecuencia, aumentan los costos de transporte y se disparan los precios de los alimentos. ¿La sequía está impulsando la inflación?

Los institutos de investigación económica todavía no pueden cuantificar con exactitud sus efectos sobre la tasa de inflación. Pero la tendencia es clara.

«Cuando los barcos que navegan por el Rin solo pueden transportar una fracción de su carga habitual, los costos de transporte por tonelada aumentan considerablemente», explica a DW Torsten Schmidt, director de coyuntura económica del instituto de investigación económica RWI, con sede en Essen.

Esto encarece, entre otras cosas, productos energéticos como el diésel y el combustible para calefacción, que en una proporción considerable se transportan por vía fluvial. Los mayores costos se trasladan a los consumidores.

Las pérdidas de cosechas encarecen los alimentos

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) tiene en cuenta en sus estadísticas las consecuencias del aumento de las temperaturas a nivel mundial, los fenómenos meteorológicos extremos y las pérdidas de cosechas.

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