La filtración de un informe policial desvela abusos e intentos por ocultar homicidios durante la lucha contra las pandillas en El Salvador.
Walter Vladimir Sandoval, de 25 años, fue capturado el 30 de marzo de 2022, apenas cinco días después de iniciado el régimen de excepción impuesto por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Cuatro días más tarde, el 3 de abril, ya estaba muerto: su cuerpo mostraba fracturas y lesiones visibles en el rostro, las rodillas y el tórax.

Fue el primer detenido durante el régimen que murió bajo custodia en las cárceles salvadoreñas, revelan documentos policiales y un informe de la organización Socorro Jurídico Humanitario (SJH). Hasta la fecha, están documentados al menos 517 fallecidos.
Un informe de la Policía Nacional Civil (PNC), obtenido a través de una filtración masiva de correos conocida como Guacamaya Leaks y en poder de EL PAÍS, revela que las autoridades intentaron ocultar la verdadera causa de la muerte de Sandoval, quien fue capturado a unos metros de su casa mientras tomaba cervezas con sus amigos.
Los policías lo golpearon y se lo llevaron acusado de ser pandillero del Barrio 18, una de las agrupaciones criminales que por décadas sembró el terror en el país centroamericano. Sus familiares, sin embargo, afirman que era un joven tranquilo y apasionado por el fútbol. Los agentes responsables de su traslado aseguraron que “se cayó de unas gradas dentro del Centro Penal de Izalco”, pero el atestado policial recoge que el resultado de la autopsia muestra que “las lesiones causadas en la víctima fueron provocadas, determinando que el caso pasa a ser un homicidio”.
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