Ecuador enfrenta este domingo 16 de noviembre una de las jornadas electorales más decisivas de los últimos años. Casi 14 millones de ciudadanos están convocados nuevamente a las urnas para responder a las cuatro preguntas de la consulta popular 2025 y referéndum, un proceso que podría abrir la puerta a una nueva Asamblea Constituyente o consolidar un rumbo político marcado por la confrontación y la mano dura.

La votación ocurre en medio de un país atravesado por niveles de violencia sin precedentes, denuncias de abusos de poder, tensiones institucionales y crecientes cuestionamientos a la estrategia de seguridad del presidente Daniel Noboa. Para el Gobierno, estos comicios son también un termómetro: buscan medir el respaldo ciudadano a la narrativa oficial de que el país debe endurecer sus políticas para enfrentar a las bandas criminales.

Dos visiones de país en disputa

El trasfondo de esta elección revela dos proyectos nacionales contrapuestos.
Por un lado, sectores sociales, académicos y organizaciones de derechos humanos advierten que varias de las preguntas planteadas implican reversiones de derechos, concentración de poder y debilitamiento de garantías democráticas.
Por otro lado, el Ejecutivo presenta el proceso como un paso necesario para “recuperar el control del Estado”, reformar la institucionalidad y avanzar hacia un modelo de autoridad más centralizada.

La disputa es clara: o Ecuador retrocede en derechos conquistados o reafirma la voluntad de un pueblo que defiende lo avanzado. Lo que prevalezca marcará profundamente el rumbo nacional.

Lo que decidirán los ecuatorianos

Además de la posibilidad de instalar bases militares extranjeras, prohibidas en la Constitución desde 2008, y de habilitar una eventual Asamblea Constituyente, los votantes deberán resolver temas clave como:

  • Eliminar o mantener el financiamiento estatal a los partidos políticos.
  • Reducir o no el número de asambleístas.

Quienes no acudan a votar enfrentarán multas, ya que el voto es obligatorio para ciudadanos entre los 18 y 65 años.

Una elección con impacto directo en el futuro del país

Más que un proceso electoral, este domingo definirá hacia dónde se inclina el Ecuador:
si hacia un modelo que puede ampliar la discrecionalidad del poder político o hacia la defensa de un sistema institucional construido durante décadas.

Este 16 de noviembre no solo se vota un cuestionario: se define el país que Ecuador será en los próximos años. (Imagen de portada CIEES

Fin

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