El primer ministro británico, Keir Starmer, arribó este miércoles (28.01.2026) a Pekín para iniciar una visita oficial a China de cuatro días para impulsar las relaciones políticas y comerciales entre ambos países, tras años de distanciamiento y en un contexto internacional marcado por las tensiones geopolíticas.

Starmer, el primer jefe de Gobierno británico que visita China desde 2018, tiene previsto reunirse durante su estancia con el presidente chino, Xi Jinping, y con el primer ministro,Li Qiang, además de desplazarse a Shanghái, según informaron fuentes oficiales chinas y británicas.

El viaje se produce en un momento en el que Londres trata de redefinir su relación con Pekín, con un enfoque que el Ejecutivo laborista ha descrito como «pragmático», y con el objetivo de atraer inversión y reforzar los lazos comerciales con la segunda economía mundial.

El mandatario llegó acompañado de miembros de su gabinete y de una delegación integrada por unos 60 empresarios y representantes de grandes compañías y entidades británicas, entre ellas el banco HSBC, la farmacéutica GSK y los fabricantes automovilísticos Jaguar y Land Rover, con el objetivo de captar inversión y ampliar la cooperación económica. 

Viaje para avanzar en reformas y cooperación en inmigración

Según un portavoz de Downing Street, el viaje busca «estrechar los lazos comerciales», aunque medios británicos han señalado que el primer ministro también aspira a avanzar en cuestiones como la reforma de la embajada británica en Pekín y la cooperación en materia de inmigración ilegal.

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