La violencia homicida en América Latina y el Caribe mostró una leve reducción en 2025, pero el panorama no es homogéneo. Un informe de InSight Crime revela que, mientras la región registró una caída general de asesinatos, países como Ecuador alcanzaron cifras récord, evidenciando que la lucha contra el crimen organizado sigue generando dinámicas de violencia complejas.

América Latina reduce homicidios, pero mantiene altos niveles de violencia
De acuerdo con el informe InSight Crime’s 2025 Homicide Round-Up, al menos 108.838 personas fueron asesinadas en América Latina y el Caribe durante 2025, lo que representa una tasa promedio de 17,6 homicidios por cada 100.000 habitantes.
La cifra implica una reducción superior al 5% en comparación con 2024, en un contexto marcado por estados de excepción, mayor militarización de la seguridad y la expansión de economías criminales en la región.
Ecuador rompe récord y se convierte en uno de los países más violentos
A contracorriente de la tendencia regional, Ecuador registró un aumento del 31,2% en su tasa de homicidios, alcanzando un histórico de 50,9 asesinatos por cada 100.000 habitantes en 2025.
Este incremento se produce en medio de la ofensiva del gobierno de Daniel Noboa contra el crimen organizado, que incluyó la captura de cabecillas de alto perfil como Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”, líder de la organización criminal Los Choneros.

La captura de líderes desata nuevas olas de violencia
Lejos de reducir la violencia, la detención de líderes criminales provocó una reconfiguración del poder en territorios clave. En la provincia de Manabí, bastión histórico de Los Choneros, su principal rival, Los Lobos, logró expandirse rápidamente.
Tras la captura de “Fito”, los enfrentamientos entre ambas estructuras se intensificaron, empujando los niveles de homicidios a cifras récord en varias zonas del país.
Cárceles, otro epicentro de la crisis de seguridad
La violencia carcelaria sigue siendo un factor determinante. Entre 2021 y 2023, las masacres en centros penitenciarios dejaron 459 muertos, una dinámica que se mantuvo en 2025.
Durante el último año, al menos 75 personas murieron en cuatro motines en cárceles ecuatorianas, evidenciando la fragilidad del sistema penitenciario y su vínculo directo con el crimen organizado.
Militarización y crimen organizado: una ecuación compleja
El informe destaca que, pese a la implementación de estados de excepción y estrategias militarizadas en varios países, el crimen organizado ha demostrado capacidad de adaptación.
En Ecuador, la ofensiva estatal ha debilitado ciertas estructuras, pero también ha generado disputas internas y luchas por el control territorial, lo que se traduce en mayores niveles de violencia en el corto plazo.

CONTEXTO
El comportamiento de los homicidios en la región refleja una paradoja: aunque la violencia disminuye en términos generales, los focos críticos se intensifican en países donde el crimen organizado atraviesa procesos de reconfiguración.
En el caso ecuatoriano, el crecimiento de economías ilícitas, el control de rutas del narcotráfico y la debilidad institucional han convertido al país en uno de los principales escenarios de disputa criminal en América Latina.
Con información de InSight Crime
